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Salud mental

El acoso escolar no termina cuando acaba el colegio

Portada de «Hipócritas», canción de Mike Sain't Louis

El acoso escolar suele contarse como algo que pasa y se olvida. Pero para muchas personas, y en especial para muchas personas LGTBI que fueron señaladas por ser distintas, las huellas duran mucho más que los años de colegio.

Esas huellas pueden tomar muchas formas: baja autoestima, miedo al rechazo, dificultad para confiar, ansiedad social o una vigilancia constante sobre cómo te mueves, cómo hablas o cómo vistes. A veces se descubren de adulto, cuando algo del presente reactiva lo que pasó.

El acoso es uno de los temas que el proyecto declara abiertamente. Títulos como «Hipócritas» o «Tan cateto» se mueven entre la rabia y la burla hacia quienes señalan y juzgan. Convertir esa experiencia en canción es una forma de devolverle la palabra a quien tuvo que callar.

Si sufriste acoso y todavía te pesa, no es demasiado tarde para trabajarlo. La terapia ayuda a separar lo que te dijeron de lo que eres.

Y si hoy eres testigo de acoso, en el colegio, en el trabajo o en redes, tu intervención importa más de lo que crees. Ponerse al lado de quien lo sufre cambia muchas cosas.

Canciones de este post: «Hipócritas» y «TAN CATETO». Puedes escucharlas en Spotify y YouTube, y leer sus letras en gayfolkplanet.com/letras.

Si estás pasando por un mal momento, no tienes que atravesarlo en soledad. En España puedes llamar gratis al 024, la línea de atención a la conducta suicida, a cualquier hora del día. En caso de emergencia, llama al 112. Pedir ayuda no es un fracaso: es un gesto de cuidado.

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