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Canarias como acento y como distancia atlántica

Canarias como acentoy como distanciaatlánticaDIARIO · PLANETA GAYFOLK

Nacer en una isla del Atlántico deja una relación torcida con la nostalgia. Se siente por lugares que están a treinta minutos de casa pero al otro lado del mar. Se siente por personas con las que se habla cada semana y a las que se abraza una vez al año. La distancia es geográfica y afectiva al mismo tiempo, y no se disuelve nunca del todo.

En las canciones esa nostalgia aparece sin necesidad de mencionar Canarias. Está en la manera en que ciertos versos se estiran, en el aire salado que se cuela en las metáforas, en el viento que baja del norte, en los aeropuertos vacíos a las seis de la mañana, en las guaguas de línea, en el timple que suena de fondo en las verbenas del pueblo. No son postales turísticas. Son texturas de infancia que no se pueden quitar.

También aparece en el vocabulario. Guagua, fisco, enyesque. Palabras que no se usan por militancia identitaria ni por hacer color local: se usan porque son las palabras con las que aparece la primera versión de la frase, en la cabeza, antes de que ningún criterio editorial las revise.

El acento canario en un proyecto pop español todavía se considera exótico. Se corrige en los primeros años, cuando cualquier voz que quiere ser tomada en serio se peninsulariza. Este proyecto hace lo contrario: recupera el acento en los detalles, no como bandera, sino como huella indeleble del origen.

Canarias funciona además como escala del planeta. El archipiélago enseña que un territorio pequeño puede tener climas y culturas radicalmente distintas dentro de un mismo mapa. Planeta Gayfolk aprendió esa lección antes de existir.

La nostalgia atlántica no busca volver. Busca hacer sitio, en la obra, para todo aquello que ya no se puede tocar.

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