Por qué se llama Planeta Gayfolk
El nombre Planeta Gayfolk apareció una noche escribiendo una letra en la cocina de mi casa en Madrid. No fue un naming brainstorming ni una decisión de marca: fue una palabra que sonaba bien.
Gayfolk es un juego: folk, folclore, y gay. Un folclore queer. El folclore que no está en los libros porque nunca cupo: el de las verbenas maricas del pueblo, las playbacks de Rocío Jurado en el bar de la esquina, los bailes de Chueca a las 6 de la mañana y las abuelas que cantaban copla y sabían perfectamente lo que era su nieto sin decirlo nunca.
Planeta porque el proyecto no es un disco ni un EP: es un lugar. Un sitio recién descubierto donde publico un single nuevo cada semana, hago los videoclips, escribo estas notas y construyo el imaginario a mano. Sin sello grande, sin manager, sin manual de estilo. Solo un planeta y quien quiera venir a habitarlo.
Por eso todo lo demás —la discografía, los vídeos, el TikTok, esta página— vive bajo esa misma bandera. Es un universo entero, no una canción suelta.