Salud mental
Soledad elegida y soledad impuesta

No toda soledad es igual. Hay una soledad elegida, la de quien necesita silencio, tiempo propio y pocos vínculos profundos. Y hay una soledad impuesta, la de quien quiere compañía y no la encuentra, o la de quien se ha ido aislando sin darse cuenta.
«Antisocial» defiende la primera con orgullo: un mundo pequeño, leal y propio, en el que no se pide perdón por preferir el silencio. «In the Quiet Room», desde su título, evoca ese espacio tranquilo que a veces es descanso y a veces es encierro.
La soledad no deseada es un problema de salud reconocido. Se asocia a más ansiedad, más depresión e incluso a peor salud física. Y afecta especialmente a personas mayores y a personas LGTBI que han perdido el apoyo de su familia.
Algunas señales de que la soledad ha dejado de ser elección: evitar planes que antes apetecían, sentir que nadie te echaría de menos o pasar días sin hablar con nadie sin quererlo. Ahí merece la pena dar un pequeño paso hacia fuera, aunque cueste.
Escribir a alguien, apuntarse a una actividad o acercarse a una asociación pueden parecer gestos mínimos. Muchas veces son el principio.
Canciones de este post: «Antisocial» y «In the Quiet Room». Puedes escucharlas en Spotify y YouTube, y leer sus letras en gayfolkplanet.com/letras.
Si estás pasando por un mal momento, no tienes que atravesarlo en soledad. En España puedes llamar gratis al 024, la línea de atención a la conducta suicida, a cualquier hora del día. En caso de emergencia, llama al 112. Pedir ayuda no es un fracaso: es un gesto de cuidado.