Humor
«3 AÑOS DE GARANTÍA»: el amor con hoja de reclamaciones
Por Mike Sain't Louis ·

«Cuatro nueve cinco, cuatro nueve dos».
Si alguna vez habéis cantado un número de expediente en la ducha, bienvenidos: sois el público objetivo de esta canción. Nunca pensé que un número de referencia pudiera funcionar como estribillo, pero la burocracia española tiene un ritmo propio. El sello, la ventanilla, el vuelva usted mañana. Bien mirado, es casi copla.
Un novio de anuncio
La idea de partida es tan tonta que funciona. Un chico moreno anunciado en televisión, como una batidora o un colchón viscoelástico. El protagonista lo ve, lo quiere entero y lo pide. Llega en veinticuatro horas laborables, lo paga contra reembolso con el dinero del bolso y, encima, deja una buena opinión en Google porque la empresa ha sido muy amable. Todo muy civilizado.
Me divierte esa parte porque se parece mucho a cómo nos han enseñado a enamorarnos últimamente: escaparate, foto bonita, envío rápido y valoración de cinco estrellas antes de haber probado nada. Las apps de citas tienen algo de catálogo, y yo solo he llevado la metáfora hasta el final, con su mes de prueba y su letra pequeña.
Lo que el anuncio no cuenta es lo de siempre. Al principio todo es una maravilla. A los dos años y pico empieza a fallar. Lo llevas al taller y más o menos lo arreglan. Y justo cuando vence la garantía, el moreno se estropea de noche y de día. La obsolescencia programada aplicada al corazón.
La ventanilla como confesionario
La segunda mitad ocurre en la oficina de consumo, y para mí ahí está la gracia. El protagonista pide su hoja de reclamación, insiste enfadado y al final se la dan. La respuesta llega pronto, con su número de referencia leído en voz alta como si fuera una oración, y firmada nada menos que por la Comunidad de Madrid.
Lo que me gusta de ese momento es el contraste entre el drama sentimental y el tono funcionarial. Nadie en esa oficina va a consolarte. Te explican que han preguntado al denunciado y que él asegura estar muy enamorado, con una comparación piscícola que no voy a destripar. Y te informan de que hay muchos clientes afectados, que la mayoría llegan destrozados. Es decir: no eres especial, eres un expediente más en una larga lista de corazones defectuosos.
Contado en serio, eso sería deprimente. Contado con un funcionario que confiesa haber escuchado historias de terror con este modelo de moreno, se vuelve comedia. Y la comedia me sirve para mirar de frente cosas que, dichas con voz grave, no aguanto.
El noveno moreno
Hay un detalle que me hace reír cada vez que lo escucho. Cuando le recomiendan comprarse otro y tirar el defectuoso al contenedor, el protagonista contesta que ese ya es el noveno. No sé si es la frase más triste o la más camp de la canción. Probablemente las dos cosas.
Porque ahí está el fondo del asunto. Repetimos. Volvemos a pedir el mismo modelo con otra cara, convencidos de que esta vez vendrá bien de fábrica. El problema no es solo el moreno; también es el catálogo del que seguimos eligiendo. Y lo digo sin juzgar a nadie, que mirar escaparates que ya sabes cómo acaban es un deporte muy extendido.
El estallido final, cuando el cliente manda a todo el mundo al infierno, es el momento en que aquel señor educado que dejaba buenas opiniones en Google pierde los papeles. Me encanta esa transformación. Uno puede ser muy correcto con el sistema hasta que el sistema le toma el pelo nueve veces seguidas.
Y entonces, la máquina
La canción cierra con una ocurrencia que luego se convirtió en otra canción entera: mejor fabricarse un novio con inteligencia artificial. Lo dice alguien agotado, no alguien convencido. Es la salida desesperada de quien ya no se fía del producto humano, y a la vez es un chiste sobre mí mismo, porque la música de este proyecto está hecha con herramientas de IA y las letras las escribo yo. Me hace gracia que el desengaño termine justo en la tecnología que uso para cantarlo.
Si os quedáis con ganas de saber qué pasa cuando esa idea se toma en serio, la continuación está en «MI ÚLTIMO EX ERA UNA IA DISFRAZADA». Aviso: la máquina tampoco sale perfecta.
Podéis leer la letra completa de «3 AÑOS DE GARANTÍA», número de expediente incluido, y bajaros la canción desde la sección de descargas, donde todo es gratis y sin letra pequeña.