Humor
«AL FUEGO» y el condicional de las que siempre llegamos tarde
Por Mike Sain't Louis ·

Hay un tiempo verbal que debería tener su propio club de fans: el condicional compuesto. Si yo hubiera sabido, si hubiera escuchado. Con esas pocas palabras empieza media literatura del desamor y, desde luego, empieza «AL FUEGO».
Es una de las canciones más gamberras que he hecho. Tiene tacos, tiene expresiones de abuela enfadada y tiene una protagonista que se llama a sí misma tonta, fracasada y otra cosa que no voy a repetir aquí para no ponerle la cara colorada a nadie. Pero detrás de la risa hay algo muy reconocible: esa sensación de mirar atrás y ver con claridad todo lo que en su momento no quisiste ver.
El castellano de enfadarse bien
Me encanta el español cuando se enfada. Tiene una riqueza que no tiene casi ningún otro idioma. Mandar a alguien con su madre. Echar leches. Echar pestes. Que le parta un rayo. Son expresiones que he oído toda la vida en conversaciones de cocina, en la cola del mercado, en esa forma tan española de cabrearse con gracia.
Quise que la canción estuviera hecha de ese material. No de grandes metáforas sobre el corazón roto, sino de las frases que de verdad se dicen cuando una se da cuenta de que el otro le importaba un carajo. Hay algo muy liberador en eso. El drama sofisticado está bien, pero a veces lo que el cuerpo pide es soltar un taco y quedarse a gusto.
Y luego está ese detalle que me hace mucha gracia: lo de apuntar al otro en el diario. Como si el diario fuera una lista negra, un registro de cuentas pendientes. Es muy de quien lleva años guardándose cosas y por fin decide hacer inventario.
Hablar en femenino
La protagonista de «AL FUEGO» habla en femenino y se llama tonta a sí misma. Para quien conozca un poco la cultura LGTBI española esto no necesita mucha explicación, pero lo cuento igual. El femenino entre nosotros ha sido durante mucho tiempo una forma de complicidad, de humor y también de defensa. Llamarse «tonta» o «loca» entre amigas tiene un tono completamente distinto a cuando te lo llama alguien desde fuera para hacerte daño.
En esta canción el femenino es puro camp. Es el registro de la folclórica despechada, de la que se lamenta con un abanico en la mano mientras ya está planeando la venganza. Hay mucho de copla en esa actitud, aunque la música vaya por otro lado. La copla siempre supo que se puede sufrir y tener estilo a la vez.
Quemarlo todo, pero con ritmo
El final de cada estribillo es la clave: «He tirado todo al fuego». Es una frase que podría ser trágica y aquí funciona casi como una celebración. No hay cenizas melancólicas ni lágrimas en la ventana. Hay un gesto. Ya me conozco el juego, así que fuera.
Me gusta pensar que la canción no va de la persona que se fue, sino de la que se queda y decide limpiar. Quemar cartas, fotos o lo que sea es un ritual antiguo y un poco teatral, y precisamente por eso funciona. Necesitamos gestos visibles para cerrar cosas invisibles.
Además, hay un humor muy concreto en el hecho de que la protagonista se insulte a sí misma antes de que nadie más pueda hacerlo. Es una estrategia que conozco bien. Si me río yo primero de lo que hice, ya no le dejo a nadie ese placer. No es la forma más sana del mundo de procesar las cosas, lo sé, pero tiene su eficacia y, sobre todo, tiene su gracia.
Para escuchar con las amigas
Esta canción está pensada para cantarla en grupo, a voces, con alguna copa de más o con un café de sobremesa que se alarga. No pretende ser profunda. Pretende ser verdad. Y la verdad, a veces, viene con tacos incluidos.
Si alguna vez has dicho «si yo hubiera sabido» con los dientes apretados, este es tu himno. Puedes leer la letra de «AL FUEGO» completa, sin censura, y descargarte la canción gratis en la sección de descargas. Las cerillas ya las pones tú.