Copla y raíces
«AQUÍ ESCUPO», una letanía de todo lo que ya no me trago
Por Mike Sain't Louis ·

Escupir tiene mala prensa. Es de mala educación, te lo dicen de pequeño, y con razón si hablamos de la acera. Pero hay otro escupir que no ensucia a nadie: el de soltar lo que llevas dentro porque si te lo tragas otra vez te envenena. «AQUÍ ESCUPO» va de eso. Es una canción corta, repetitiva a propósito, construida casi como una letanía, y es de las que más me cuesta explicar porque no cuenta una historia. Hace un inventario.
Un inventario sin ordenar
La canción es una lista de cosas que se sueltan. La rabia, el miedo, la risa torcida, el grito en el suelo, el hambre, el espanto, el pecho quebrado. No van en ningún orden lógico y eso es intencionado. Cuando por fin te permites decir lo que sientes, no sale clasificado por temas. Sale a borbotones, mezclado, lo vergonzoso al lado de lo tierno, lo físico al lado de lo emocional.
Me gusta que la lista incluya cosas que no se suelen confesar en una canción pop. Tacones rotos. Una falda manchada. Son imágenes de un cuerpo que ha salido, ha bailado, se ha caído y vuelve a casa hecho un cuadro. Para mucha gente de nuestra comunidad, ese cuerpo es un territorio en disputa: lo que te pones, cómo te mueves, lo que dejas ver. Ponerlo en el centro de una letra, con sus roturas y sus manchas, es una forma de decir que no hace falta llegar impecable para tener derecho a hablar.
Hay algo camp en todo esto, pero no del camp que guiña el ojo y se ríe de sí mismo. Es el camp de las folclóricas cuando cantaban con el rímel corrido, el de la exageración que no es broma sino supervivencia.
Aquí vivo, aquí ardo
En mitad de la canción, la lista se detiene y aparecen cuatro frases cortas, casi telegráficas. La que más me importa es esta: «Aquí ardo». Después de soltar todo, la canción no termina en el vacío. Termina en un lugar. Aquí. Ese adverbio se repite tanto que acaba siendo lo más importante de la letra.
Durante mucho tiempo, a la gente como yo se nos ha dicho, de mil maneras, que nuestro sitio era otro. Más discreto, más lejos, más callado. Que podíamos existir, pero en la trastienda. Por eso decir «aquí» con insistencia tiene peso. No es un aquí geográfico, no hablo de un barrio concreto ni de una ciudad. Es un aquí corporal: en este cuerpo, con esta voz, sin mudarme a un sitio más cómodo para los demás.
Y luego está el «sigo». Arder podría sonar a consumirse, a acabar en cenizas. Pero la secuencia cierra con seguir. Ardes y sigues. Te rompes y sigues. Es una idea que atraviesa mucho del Planeta Gayfolk: el dolor existe, no lo maquillo, pero la canción no se queda a vivir en él.
Sangre de feria y amor de barriada
La segunda parte de la letra baja a lo más popular. Sangre de feria, sueños de piedra, un amor de barriada. Aquí es donde se me nota la copla, aunque la música vaya por otro lado. La copla siempre ha sabido hablar de amores de barrio con la misma solemnidad que otros reservan para las tragedias griegas. La feria, la piedra, el barrio, son materiales humildes, y con materiales humildes se han escrito algunas de las canciones más grandes de este país.
La expresión «amor de barriada» me parece de las más bonitas que he escrito, y no lo digo por presumir. Lo digo porque resume una manera de querer que no sale en las películas: la del vecino, la de la amiga de toda la vida, la del amor que se cuece entre portales y bares de esquina. Sin glamour, pero con una lealtad que el glamour no suele tener.
Musicalmente, la canción se apoya en la repetición. El «aquí escupo» vuelve una y otra vez, como un golpe en la mesa. La hice así porque una letanía funciona por acumulación: cada repetición pesa un poco más que la anterior, y al final la frase ya no es una frase, es un estado de ánimo. La producción con inteligencia artificial me deja jugar con esas texturas hasta encontrar un sonido que tenga algo de rezo y algo de pista de baile, que en mi cabeza son primos hermanos.
No sé si esta canción gusta. Sé que hacía falta. A veces lo único que necesitas es un sitio donde soltarlo todo sin que nadie te pida que lo ordenes primero.
Puedes leer la letra completa de «AQUÍ ESCUPO» y descargarla gratis en la sección de descargas. Escúchala cuando necesites escupir algo. Sin acera de por medio.