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Camp español

«Asqueroso Coordinador»: despecho camp con chanclas y resurrección

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Portada de «Asqueroso Coordinador», de Mike Sain't Louis

Hay un género musical que en España dominamos desde hace generaciones y que casi nunca se nombra como tal: la canción de despecho con nombre y apellidos. La copla lo hacía con mantilla y dramatismo. El pop de los noventa, con hombreras. «Asqueroso Coordinador» lo hace con chanclas, café y una mala leche tan transparente que da gusto.

Esta canción es una venganza. Lo dice la propia letra en el primer verso, sin rodeos: esto es un videoclip de despedida para alguien que ha mentido. Y luego se pasa tres minutos disfrutando de ser exactamente eso.

El despecho como espectáculo

Lo primero que me hace gracia al escucharla ahora es lo poco que disimula. No hay elegancia herida ni silencio digno. Hay una lista de desgracias que al narrador le dan igual que le pasen al otro, desde atragantarse con el café hasta tropezar con las chanclas. Es la lógica del berrinche, esa en la que deseas cosas absurdas y pequeñas porque las grandes te darían miedo.

Eso, para mí, es puro camp español. Coger un sentimiento que en teoría es feo, el rencor, y vestirlo de lentejuelas hasta que se vuelve divertido. La canción no pretende que el narrador sea buena persona. Pretende que sea gracioso, exagerado y un poco ridículo, como todos somos cuando nos han hecho daño y todavía no lo hemos digerido.

El insulto del título funciona igual. «Coordinador de mercadillo» es una de esas expresiones que solo se le ocurren a alguien muy cabreado y muy ingenioso a la vez. Rebaja un cargo a baratija. Es el tipo de humor que se usa para recuperar un poco de poder cuando sientes que te lo quitaron.

Un amor imaginario como arma

La segunda estrofa da un giro precioso. En lugar de seguir hablando del ex, el narrador se pone a fantasear con otra vida: un actor famoso como pareja ideal, su madre como suegra, una relación de evento en evento. Lo que la canción cuenta ahí no es nada real sobre esas personas, que aparecen como iconos de la cultura pop y nada más. Es un ensueño de fan, de los que todos hemos tenido con alguien que solo conocemos por la tele.

Lo interesante es para qué sirve ese ensueño. Funciona como arma. El narrador sabe que al otro le molestaba ese enamoramiento platónico, así que lo saca a pasear con todo el descaro posible. Hay incluso un momento de deseo físico dicho sin pudor, de esos que en Gayfolk aparecen a menudo porque el cuerpo también tiene derecho a salir en las canciones. Pero el centro no es el famoso. El centro es el gesto: decirle a quien te ha fallado que podías haber soñado con algo mejor y que ahora lo vas a soñar en voz alta.

Me gusta esa idea de usar la fantasía como venganza. Es muy de pueblo y muy de patio de vecinas, y al mismo tiempo muy de cultura gay: convertir a una estrella en santo patrón de tu despecho.

Muerto no, resucitado

El último estribillo cambia de temperatura. El humor sigue ahí, pero asoma algo más serio. El narrador habla de haber sido dejado «en el barro», de que el otro le daba por muerto. Y entonces llega el verso que para mí resume la canción: «lo que estoy es resucitado».

Ahí está la verdadera historia. Debajo de las chanclas y los insultos hay una persona que lo pasó mal y que se levanta. No se levanta perdonando ni haciendo terapia en directo. Se levanta cabreado, despechado y con ganas de cantarlo. Y eso también es una forma de salud mental, aunque no salga en los folletos: permitirte el enfado en lugar de tragártelo.

Muchas canciones de Gayfolk hablan de relaciones que te dejan pequeño, de mentiras que te hacen dudar de tu propia cabeza. Esta es la versión con purpurina. No analiza al mentiroso. Lo señala, se ríe y se va.

Una nota sobre el tono

Alguien podría preguntarse si una canción así es justa. Mi respuesta es que no intenta serlo. Es un desahogo con melodía, una caricatura del tipo que te miente y una celebración bastante gamberra de salir entero. La música está hecha con herramientas de IA y la letra es mía, y en este caso pedí que sonara a fiesta, no a funeral. Que el que escuche se ría antes de pensar.

Si alguna vez has deseado mandar un videoclip de despedida en vez de un mensaje largo, esta canción es para ti.

Aquí tienes la letra de «Asqueroso Coordinador» para cantarla con la ventanilla bajada, y puedes bajártela para descargar gratis desde la sección de descargas.

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