Proceso creativo
«Barcelona»: una ciudad que se baila en dos idiomas
Por Mike Sain't Louis ·

«Barcelona» es la canción más rara de mi catálogo si la miras de lejos. Casi toda está en inglés, cosa que no hago casi nunca, y el castellano aparece a trozos, entre comillas, como quien se asoma a una ventana para decir algo importante y vuelve a meterse dentro. Son frases cortas, de acercarse, de soltarse, de estar juntos, de las que se entienden en cualquier pista aunque no hables el idioma.
No la escribí para explicar nada. La escribí para que se bailara.
El inglés como vestido de lentejuelas
Cuando escribo en castellano me sale el drama, la copla, la vecina que comenta desde el balcón, el ex que se ha llevado algo que no era suyo. Es mi idioma de discutir y de reírme de mí mismo. El inglés, en cambio, me funciona como un vestido prestado: me lo pongo y de repente soy otra persona, alguien que no tiene que justificar cada sentimiento con un ajuste de cuentas. En inglés puedo hablar de luces de ciudad y noches largas sin sentirme cursi, porque el pop internacional lleva décadas diciendo eso mismo y ya nadie le pide explicaciones.
Eso tiene algo de trampa, lo sé. Pero también tiene algo de libertad. En «Barcelona» no hay ningún narcisista al que desenmascarar ni ninguna resaca de la que arrepentirse. Hay dos cuerpos, una música muy alta y la sensación de que la noche podría no acabarse. La letra casi no pide nada más que eso: que no termine.
Las frases en castellano no están ahí de adorno. Son los momentos en los que el personaje se olvida del disfraz y habla con la boca de casa. Cuando la canción quiere tocar de verdad, cambia de idioma. Me gusta pensar que así funciona también el deseo: puedes estar ligando en el idioma que toque, pero lo que importa se te escapa en el tuyo.
Una ciudad que no es un plano
Alguien podría esperar una postal: la playa, los edificios famosos, el mar al fondo. No hay nada de eso. La única pista geográfica es el nombre repetido en el estribillo y unos pasos en la arena. Barcelona aquí no es un sitio, es un estado de ánimo. Es la palabra que usas cuando quieres decir «lejos de mi rutina», «en otra parte», «donde nadie me mira raro si bailo como me da la gana».
Para mucha gente LGTBI las ciudades funcionan así. No como mapas, sino como promesas. El sitio al que te escapas un fin de semana, el nombre que pronuncias con un brillo raro en los ojos. Da igual que luego la ciudad real tenga colas, alquileres imposibles y turistas con palo de selfi. La ciudad cantada es otra cosa: es la versión que necesitabas en ese momento.
Por eso el estribillo repite el nombre una y otra vez, como un conjuro. No describe nada. Invoca. Y quien lo canta a la tercera vuelta ya no está pensando en geografía, está pensando en la persona que tiene delante.
Pop de pista sin culpa
En Planeta Gayfolk hay mucha canción con mala leche, mucho ajuste de cuentas y bastante terapia cantada. Lo sé, y no me arrepiento. Pero también hacía falta un sitio donde descansar de todo eso. «Barcelona» es ese sitio: un tema de electropop que no quiere enseñarte ninguna lección, que solo quiere que subas el volumen.
La música está hecha con herramientas de IA, como el resto del proyecto, y en este caso eso me dio margen para probar un sonido más internacional, más de club, con un bajo que empuja y un estribillo que entra a la primera. Yo escribí la letra pensando en la repetición como virtud. En una pista nadie quiere sorpresas en el estribillo; quiere poder cantarlo con los brazos arriba sin mirar el móvil.
¿Es una canción profunda? No especialmente. ¿Hace falta que lo sea? Tampoco. Hay una forma de honestidad en el pop que solo dice «baila conmigo», y me parece igual de digna que la balada que te deja hecho polvo. A veces la liberación, esa que vuelve en cada estribillo, no es un discurso ni una pancarta. Es un cuerpo moviéndose sin pedir permiso a nadie, y eso, para quien ha tenido que pedirlo durante años, ya es bastante política.
Si os apetece ver cómo se cuelan las frases en castellano entre tanto inglés, la tenéis entera en la letra de «Barcelona». Y si queréis llevárosla para la próxima noche que no queráis que acabe, está en la sección de descargas, gratis.