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Salud mental

«Beat My Post-Traumatic Stress»: cuando sanar también es bailar

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Portada de «Beat My Post-Traumatic Stress», de Mike Sain't Louis

El título tiene una trampa de idioma que me gusta mucho. En inglés, beat es el golpe de ritmo, el pulso de una canción de baile. Pero también es vencer, ganarle a algo. Beat my post-traumatic stress puede leerse como ponle ritmo a mi estrés postraumático o como gánale. Las dos lecturas son la canción.

Lo que el cuerpo recuerda

La presentación dice que es una canción sobre sobrevivir a lo que el cuerpo aún recuerda. Me parece la descripción más honesta que sé hacer del trauma, sin entrar en detalles que no voy a contar aquí. La cabeza puede decidir que algo ya pasó. El cuerpo no siempre se entera. Sigue en alerta, se tensa ante cosas sin importancia, reacciona a un ruido o a un tono de voz como si el peligro siguiera en la habitación.

Hablar de esto en una canción de baile puede parecer raro. Normalmente el trauma se asocia a baladas, a pianos tristes, a vídeos en blanco y negro. Yo quería probar otra cosa. Si el problema vive en el cuerpo, quizá parte de la respuesta también tenga que pasar por el cuerpo.

Además, hay algo de rebeldía en negarse a que el miedo decida hasta el género musical. Si lo que me ha pasado me quita la calma, por lo menos que no me quite la pista. Prefiero contar esto con un bajo que retumba que con un violín lloroso, porque así la canción no se queda en la herida, la mueve.

Sanar bailando

La frase que más me representa de la presentación es esta: «A veces sanar no es callar, es bailar». No lo digo como sustituto de nada. Una canción no reemplaza a una terapeuta ni a un tratamiento, y si alguien que lea esto lo está pasando mal, lo primero es pedir ayuda profesional. Lo que digo es que hay una parte del proceso que tiene que ver con volver a habitar el propio cuerpo sin miedo.

Bailar hace eso de forma muy directa. Te obliga a estar en el presente, a seguir un pulso que viene de fuera, a soltar los hombros. El latido acelerado del miedo y el latido de una canción de club se parecen bastante en el pecho. La diferencia es quién manda. En la pista, eres tú quien decide moverse.

Por eso escribí que cada golpe de percusión es un latido que creía perdido. La música electrónica tiene para mí algo de exposición amable: subir pulsaciones en un contexto seguro y descubrir que no pasa nada malo.

Cicatrices en el sintetizador

Otra imagen que quería en la canción: cada sintetizador lleva una cicatriz. Hacer la música con herramientas de IA, a partir de mis textos y mis decisiones, no significa que el resultado tenga que ser frío. Busqué sonidos con algo de áspero, de roto, porque no quería una producción perfecta y pulida que contara una historia de superación de anuncio. Las cicatrices se notan. Forman parte de la piel.

Esta canción está en el primer álbum de la trilogía, DESCUBIERTO UN NUEVO PLANETA LLAMADO GAYFOLK. Me gusta que esté ahí, al principio, porque ese disco trata de encontrar un lugar donde se puede existir sin esconderse. Y para llegar a cualquier planeta así hay que cargar con lo que traes de antes, incluido lo que el cuerpo todavía no ha soltado.

Sigo aquí

La presentación termina con algo muy sencillo: sigo aquí. No es un grito de victoria. Es una constatación. A veces la mejor noticia es esa, que sigues, que respiras, que hoy has bailado un poco aunque ayer no pudieras ni levantarte del sofá.

En la comunidad LGTBI hay mucha gente cargando con experiencias que el cuerpo no olvida, muchas veces vividas en silencio y sin palabras para nombrarlas. Si esta canción sirve para que alguien se mueva un rato sin miedo, o para que entienda que lo que siente tiene nombre, ya ha hecho más de lo que esperaba.

En su página tienes la presentación completa de «Beat My Post-Traumatic Stress». La descarga es gratuita en la sección de descargas. Súbele el volumen cuando lo necesites.

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