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Salud mental

«Before the Bells»: el rato de antes, cuando aún no hay que ser fuerte

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Portada de «Before the Bells», de Mike Sain't Louis

La canción empieza con un quejío. Un ay largo, mi pena, mi penita. Y justo después cambia de idioma y de temperatura, y se pone a hablar en inglés, muy despacio, de un momento muy concreto: el rato antes de que suenen las campanas. Esa mezcla rara entre el lamento flamenco y una especie de himno tranquilo es lo que «Before the Bells» intenta sostener.

El rato de antes

Me interesan mucho los momentos previos. Antes de que la mañana te pida hacer ruido. Antes de que el mundo decida qué está permitido. Antes de que las campanas recuerden cómo sonar. Es ese hueco en el que todavía no ha empezado la exigencia del día, ni la de los demás ni la tuya propia.

Para la salud mental ese hueco es valiosísimo y casi nunca lo cuidamos. Nos levantamos y ya estamos respondiendo, produciendo, demostrando. La canción propone quedarse un poco en el antes. No hacer nada brillante con él. Solo estar.

Lo que no se deja domar

Hay una idea que para mí es el corazón de la letra: sentarse con aquello que no podemos obligar a portarse bien. Me parece una forma muy honesta de hablar de la ansiedad, la tristeza o el duelo. Hay cosas dentro que no obedecen. No se calman porque se lo pidas, no se ordenan con una lista de propósitos. Lo único que puedes hacer a veces es sentarte con ellas, como quien acompaña a alguien que llora sin intentar arreglarlo.

La canción no promete que eso desaparezca. Dice algo más modesto: que el tiempo afloja lo que vino a reclamar. Afloja, no borra. Me gusta mucho ese verbo porque es realista. Las cosas difíciles no se van de golpe. Un día notas que aprietan un poco menos.

Ni esperanza ni fe

La tercera estrofa hace algo que me costó decidir: dice que lo que hay en ese momento no es esperanza, ni fe, ni nada nuevo. Mucha música que habla de sanar acaba vendiendo un amanecer, una victoria, una versión mejorada de ti. Yo quería quitar eso. No hay victoria ni plan oculto. Como dice la letra: «Just being here the best we can».

Puede sonar poco ambicioso. Para mí es todo lo contrario. Hay días en los que estar aquí lo mejor que puedas ya es muchísimo. Exigirse esperanza cuando no la tienes es otra forma de presión. Esta canción no te pide que te sientas bien. Te deja quedarte donde la respiración sigue siendo verdad.

También habla de un corazón que se desanuda a oscuras y de unas manos que olvidan la forma de cada pelea. Son imágenes de cansancio, pero de un cansancio bueno, el de cuando por fin dejas de defenderte.

El quejío y el himno

¿Por qué empezar con un ay en español si luego todo va en inglés? Porque el dolor tiene acento. Ese quejío viene de la tradición del cante, de esa forma tan nuestra de soltar la pena por la garganta antes de poder ponerle palabras. Luego llegan las palabras, más ordenadas, casi como una oración laica.

En GAYFOLK mezclo mucho lo de aquí con otros lenguajes, y en este caso la mezcla tiene sentido emocional: primero el cuerpo se queja, después la cabeza intenta entender. La producción, hecha con herramientas de IA a partir de mi letra, buscaba esa calma de campanario al amanecer, con espacio, con aire, sin prisa por llegar a ningún clímax.

Si estás en una época en la que todo te exige más de lo que tienes, esta canción es para el rato de antes. Para el café en silencio, para el autobús con los cascos puestos, para la cama justo antes de levantarte. No arregla nada. Acompaña, que a veces es lo único que hace falta.

La letra de «Before the Bells» está completa en la web. Puedes descargarla gratis en la sección de descargas y guardarla para esos ratos.

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