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Cultura LGTBI

El villano de la aplicación en «BUSCANDO EL POLVO PERFECTO»

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Portada de «BUSCANDO EL POLVO PERFECTO», de Mike Sain't Louis

La voz que suelta las primeras estrofas de esta canción no es la mía. O sí, pero disfrazada. Para escribir «BUSCANDO EL POLVO PERFECTO» me puse el traje del peor usuario posible de aplicación de ligue: el que se cree un dios griego, el que bloquea sin contestar y encima se siente con derecho a explicarte por qué. Le di el micrófono y le dejé hablar hasta que se retratara solo.

Lo digo porque alguien que lea la letra en frío puede pensar que estoy de acuerdo con lo que canta ese personaje. Gordo, calvo, viejo, con pluma, afeminado: la lista de motivos para descartar a alguien es larga y cruel. Y es cruel a propósito. Quería que sonara como suenan de verdad esos perfiles que llevan escrito en la descripción lo que no quieren ver, como si fueran un cartel en la puerta de una discoteca.

El villano tiene el micro

Hay una tradición muy de copla y muy de cabaret que consiste en cantar en primera persona a alguien que no eres. La canción se convierte en un pequeño teatro. Aquí el protagonista va presumiendo de cuerpo trabajado, de ser muy macho, de deporte, y reparte consejos con el mismo tono con el que otros reparten folletos. Lo divertido, y lo triste, es que no se da cuenta de lo ridículo que resulta. Cada estrofa le deja un poco más en evidencia.

El estribillo es casi un anuncio: busca el polvo perfecto y a la vez un novio discreto, a todas horas. Esa contradicción me hace mucha gracia. Quiere perfección física, quiere secreto, quiere disponibilidad total. Quiere un producto, no una persona. Y remata con ese «hoy lloras» que lo mismo va dirigido al que bloquea que al bloqueado, porque en ese mercado nadie sale entero.

La lista de la compra con cuerpos

Lo que me interesaba retratar es cómo la aplicación convierte el deseo en una tabla de filtros. Edad, peso, medidas, rol. Todo cabe en un desplegable. Y dentro de la comunidad LGTBI eso tiene una cara muy concreta: la plumofobia, el culto al cuerpo marcado, la gordofobia, el miedo a envejecer. Todo eso que en el discurso público decimos haber superado vuelve a aparecer en un chat a las tres de la mañana.

No pretendo dar lecciones. Las aplicaciones también sirven para conocer gente, para divertirse, para sentirse menos solo en un sitio pequeño. Pero cuando el único criterio es si el otro encaja en tu foto mental, el que acaba más solo eres tú. La canción exagera para que se vea la costura.

El consejo que llega desde Toledo

Hacia el final la canción cambia de ritmo y de tono. Aparece un follamigo de Toledo que suelta un consejo sincero y algo desolador: si buscas casarte, esa no es la aplicación, y si no te cuidas tendrás que bajar el listón. El narrador contesta que eso le parece deprimente. El otro le dice que no lo dice él, que es evidente.

Me gusta ese momento porque es el único diálogo de verdad en toda la letra. Dos personas que se conocen por la aplicación hablando de la aplicación, con esa mezcla de cinismo y cariño que tienen algunas amistades que empezaron en la cama. Y acaba con un consejo práctico que a la vez es una condena: date vida y diviértete, que si no ya estás sentenciado. Pringado incluido.

Un planeta sin aplicaciones

La última parte conecta con la idea que atraviesa todo el proyecto. Si existiera un planeta llamado GAYFOLK, ahí no habría aplicaciones de ligue, ni complejos, ni gente que va de discreta preocupada por si la ven. Y sobre todo, como dice uno de los versos finales, «las personas allí no son simples objetos».

Esa frase es la que da sentido a todo lo anterior. El personaje odioso del principio no es un enemigo exterior. Es algo que todos llevamos un poco dentro cuando deslizamos el dedo con prisa. La canción se ríe de él, y al reírse de él nos reímos un poco de nosotros, que es la mejor manera que conozco de quitarle poder a algo.

La música está hecha con herramientas de inteligencia artificial; la letra y el personaje son míos. Me parece justo que un tema sobre ligar a través de una pantalla salga de un proceso que también pasa por una pantalla, aunque aquí al menos nadie bloquea a nadie por tener pluma.

Si te apetece leer la letra completa, con el consejo de Toledo y el planeta del final, la tienes en la letra de «BUSCANDO EL POLVO PERFECTO». Y si quieres llevártela al móvil para ponerla justo antes de abrir la aplicación, a modo de vacuna, puedes descargarla gratis desde la sección de descargas.

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