Planeta Gayfolk

Proceso creativo

«CANGUROS»: sirenos, la luna y las promesas que nos cuentan

Por ·

Portada de «CANGUROS», de Mike Sain't Louis

Empiezo por una confesión pequeña: no sé si en la luna hay canguros. Tampoco lo sabe nadie que yo conozca, y sin embargo la frase me pareció perfecta desde que la escribí, porque resume algo que me pasa con casi todo lo que me cuentan del amor. Me lo dicen con mucha seguridad, me lo dicen como si fuera un dato, y yo asiento mientras por dentro pienso: ya, claro.

«CANGUROS» está construida sobre una palabra que se repite tanto que casi se vuelve un tic: dicen. Dicen que hay un límite en el mundo, dicen que hay un faro en la bahía, dicen que hay sirenas y sirenos. Es la voz de la gente, de los cuentos, de las abuelas, de los horóscopos y de los amigos que te aconsejan con una copa en la mano. Una voz que mezcla geografía, mitología y romanticismo sin pedir perdón.

El catálogo de cosas que nos han contado

Me gusta pensar la letra como un inventario de rumores. Algunos son preciosos y casi verosímiles, como el faro. Otros ya pertenecen a la fantasía pura, como esos sirenos que me inventé porque las sirenas llevaban siglos acaparando el mar y me parecía justo repartir. Y luego está el remate absurdo: canguros saltando entre galaxias. Lo puse a propósito en el estribillo, que es el lugar donde una canción dice lo que de verdad quiere que te lleves a casa.

La gracia está en que todos los rumores tienen el mismo peso en la boca de quien los cuenta. La idea de que lo más bonito del mundo es que alguien te diga que te quiere suena igual de rotunda que lo de los canguros. Y eso es lo que me interesaba: poner una frase tierna, de esas que te bordan en un cojín, al lado de un disparate, y dejar que quien escucha decida cuál se cree.

En medio aparece el único momento en el que el narrador planta los pies en el suelo. Pide que le miren a los ojos y responde con un seco «No te creo». Ese verso es el eje. Todo lo demás es mar, luna y bahía, pero ahí hay una persona delante, diciendo algo, y alguien que no se lo traga.

Irse sin poder despedirse

El estribillo cuenta otra cosa, y para mí es la parte más triste aunque suene a canción de verano. Alguien escucha el canto del mar, sabe que se tiene que ir y, al ver a la otra persona, no es capaz de decir adiós. Es una sensación muy concreta: el cuerpo ya ha decidido marcharse y la boca se niega a firmar.

No hace falta saber a dónde va ni por qué. Puede ser un barco de madera, como dice la primera estrofa, o puede ser cualquiera de esas salidas que todos hemos tenido que hacer de una relación, de una ciudad o de una versión de nosotros mismos. El mar en la canción funciona como lo que siempre ha sido en la copla y en el pop: un lugar que llama, que promete y que no garantiza nada.

Y entonces llega la petición final, casi telegráfica, con una promesa recordada y una espera. Después de tanto rumor desconfiado, el narrador también se agarra a uno. Dicen que volverá a encontrar a esa persona, y aunque sea tan improbable como un canguro lunar, se lo cree. O decide creérselo, que no es lo mismo pero se le parece.

Por qué un disparate

¿Por qué meter un animal australiano en una canción de despedida? La respuesta honesta es que el disparate protege. Si escribo una canción de amor seria de principio a fin, corro el riesgo de ponerme solemne, y la solemnidad me sienta fatal. El canguro desactiva eso. Te hace sonreír justo cuando la letra está diciendo algo que duele, y a mí esa mezcla me parece la forma más fiel de contar las cosas.

También tiene algo de juego infantil. La canción se alarga al final con repeticiones, con un mundo estirado hasta el infinito, con sirenas y sirenos cantados como una cantinela. Es la parte en la que la letra deja de explicar y se pone a jugar, como cuando de pequeño repetías una palabra hasta que perdía el sentido. La música, que hice con herramientas de IA, me dejó estirar ese final hasta convertirlo casi en una nana de playa.

Si tuviera que resumirla en una idea, diría que es una canción sobre lo que elegimos creer cuando alguien se va. Nos cuentan mil cosas, desconfiamos de la mitad, y al final nos quedamos con la más bonita, aunque sea la más absurda.

Podéis leer la letra completa de «CANGUROS» y buscar vuestro rumor favorito. La canción, como todas las demás, está para descargar gratis en la sección de descargas.

Más notas

Apoyar en Ko-fi