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Relaciones tóxicas

«Carta De Recomendación»: el informe que nadie pidió sobre un ex

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Portada de «Carta De Recomendación», de Mike Sain't Louis

Las cartas de recomendación existen para abrir puertas. Las firma alguien que te conoce bien y que, con lenguaje educado, le dice a un desconocido que puede fiarse de ti. Responsable, puntual, buen trato con el equipo. Lo normal. Lo que yo quise escribir fue justo lo contrario: una carta de referencias que cierra la puerta, dirigida a la persona que viene detrás.

Un género de oficina usado como arma

Me hace gracia el formato porque es de oficina, de departamento de recursos humanos, de sobre con membrete. Y lo que mete dentro la canción es despecho puro. El narrador se dirige a la nueva pareja de su exmarido y le va pasando información como quien entrega un expediente: la edad real, lo que es teñido, lo que es postizo, lo que se cuenta a medias. Hay un catálogo de detalles tan concretos y tan ridículos que la carta acaba siendo un inventario de pequeñas mentiras.

Ese es el chiste y también la herida. Porque el problema de fondo no son las canas ni las plantillas. El problema es que todo lo que se esconde dibuja a alguien que construye una versión de sí mismo para gustar y luego la mantiene a costa de los demás. «Solo miente, miente y miente», dice la letra, y en esa repetición está el retrato completo. Lo demás son pruebas anexas.

Tampoco quiero vender la canción como un documental. Es un personaje, con la exageración y la mala leche que pide el género. Las cartas de despecho nunca han sido imparciales y esta no pretende serlo. Quien escribe está dolido, y se nota en cada línea en la que pasa de la información al insulto sin cambiar de párrafo.

Siete años y un acto dos

Lo que más me interesa de la letra es el tiempo. Habla de unos primeros días de luna de miel exagerada y de un final en el que te tiran como una colilla. Entre una cosa y otra, años. La toxicidad casi nunca se presenta el primer día con cartel luminoso. Empieza con atenciones, con intensidad, con esa sensación de qué suerte tengo, y se va estropeando tan despacio que cuesta señalar el momento exacto en el que dejó de ser amor.

Por eso la carta tiene algo de aviso sincero detrás de la burla. Cuidado, chicas y chicos. Es la voz de alguien que ya pasó por ahí y que sabe que el siguiente no le va a creer, porque al principio nadie cree estas cosas. Y entonces llega una idea que me encanta por lo teatral: el primer acto ya lo protagonizó él y ahora queda el acto dos. Como si la relación fuera una obra que se repite con distinto reparto. El narrador ya no está en el escenario. Está en el patio de butacas, con palomitas y bastante rencor.

De la bronca al hielo

Y de repente la canción cambia. Después de toda esa ristra de reproches entra un instrumental y la voz se queda en un murmullo, en un «mmmm» que va y viene, y en una frase sencilla: estás congelado. Primero en español y luego en inglés, una y otra vez, como un mantra.

Para mí ese tramo es la verdad de la canción. Toda la artillería anterior es ruido, es la manera de defenderse con humor. Lo que queda cuando se acaban los insultos es una tristeza más quieta: la de haber querido a alguien con el corazón cerrado. Desear derretirle el corazón es lo más tierno que dice el narrador en toda la letra, y lo dice cuando ya no hay nada que hacer.

Me gusta que el despecho y la pena convivan en la misma pista sin que una anule a la otra. La rabia es real y la tristeza también. Cuando alguien sale de una relación en la que se ha sentido manipulado, no suele tener una sola emoción ordenada. Tiene las dos a la vez, y a veces una carta llena de veneno es la forma que encuentra de no ponerse a llorar delante de todo el mundo.

Leer entre líneas

La música la hago con herramientas de IA, y en este tema el salto entre la parte hablada y la parte casi ambiental funciona como dos habitaciones de la misma casa. En la primera se grita. En la segunda se oye cómo cae la nieve.

Si alguna vez has querido escribirle a la persona que llegó después de ti, sin llegar a hacerlo, esta carta es un poco tuya también. No hace falta mandarla. Basta con cantarla una vez y dejarla en el cajón.

Puedes leer la letra completa de «Carta De Recomendación» con calma, línea a línea, y bajarte la canción gratis en la sección de descargas.

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