Chueca hoy: qué queda de barrio y qué se fue
Chueca ya no es lo que era, dicen. Es verdad y es mentira. Es verdad: hay más franquicias, más pisos turísticos, más gente de paso. Es mentira: sigue habiendo bares donde puedes entrar a las cinco de la tarde de un martes y hablar con alguien.
Lo que se fue: los sex shops de escaparate cerrado, las tiendas de discos, los cafés donde se leían periódicos, la sensación de barrio pequeño en el centro de una capital.
Lo que queda: la calle Pelayo con sus terrazas cruzadas, los conciertos improvisados en Vía Láctea, la librería Berkana, la memoria del Orgullo cuando aún era una manifestación política y no un desfile patrocinado.