Cuándo digo sí a una colaboración
Recibo bastantes propuestas de colaboración. Digo que no a la mayoría, no por antipatía sino porque colaborar por colaborar no lleva a ningún sitio.
Filtro uno: que aporte algo musicalmente. Si la voz o el instrumento del otro cambia la canción de verdad, adelante. Si es un feature de nombre para sumar seguidores, no.
Filtro dos: que la persona me caiga bien. Trabajar con alguien es pasar horas en un estudio o intercambiando mails: si arranca mal, termina peor.
Filtro tres: que el resultado tenga sitio en el catálogo. No colaboro para hacer una canción huérfana que no pertenece a ninguno de los dos: colaboro cuando la canción resultante puede vivir en mi discografía o en la de la otra persona con naturalidad.