Coleccionar vinilos viejos como investigación
Compro vinilos viejos de saldo, casi siempre en el Rastro de Madrid o en tiendas de barrio. No es un hobby ni una pose: es cómo aprendo lo que no me enseñó ningún profesor.
Un vinilo de una orquesta olvidada de los años sesenta te cuenta más sobre la historia del pop en español que cualquier documental. Ves cómo se grababa, cómo se maquetaba la portada, qué producciones eran caras y cuáles baratas, qué convenciones se daban por hechas.
También te cura la idea de que hoy se hace música peor. Escuchas cualquier época y encuentras lo mismo: mucha música regular, unas pocas obras maestras, alguna joya rarísima. Cambia el sonido, no la proporción.