Salud mental
«COMO A MI CHIHUAHUA»: un corazón que late a mil por hora
Por Mike Sain't Louis ·

Quien haya convivido con un chihuahua sabe de qué hablo. Ese cuerpo diminuto vibra entero cuando algo le importa: una puerta que se abre, un ruido en la escalera, la persona a la que quiere entrando en casa. Tiembla, se le acelera todo y no tiene ningún pudor en demostrarlo. Esa es la imagen que me sirvió para escribir esta canción, porque así funciona mi corazón cuando alguien me gusta de verdad. A mil por hora y sin disimulo.
Pero la canción no empieza ahí. Empieza por un sitio bastante menos romántico: por qué no veo las noticias.
Desconectado por pura supervivencia
La primera parte de la letra es casi una confesión en lista, una detrás de otra, todas con la misma muletilla: «te voy a contar por qué». Por qué no veo el telediario, por qué me afectan tanto las injusticias, por qué me deshago cuando veo llorar a alguien, por qué prefiero enterarme de las desgracias importantes por Twitter dos meses tarde.
Dicho así suena frívolo, y lo sé. El tipo que vive en su planeta y no quiere saber nada del mundo real. Pero no va de eso. Va de lo contrario: de sentir tanto que necesitas poner un filtro para no romperte. Hay gente que puede ver una catástrofe a la hora de comer y seguir pelando la naranja. Yo no. Me lo llevo a la cama, a la ducha, al día siguiente. Y llega un punto en el que apagar es la única forma de seguir funcionando.
No lo planteo como un consejo ni como una virtud. Es una manera de cuidarse que tiene sus trampas, porque desconectar también aísla. Y ahí es donde la canción da el giro.
La pregunta directa
Después de tanto «te voy a contar», la letra cambia de verbo: «te voy a preguntar a ti directamente». Es el momento en que dejo de explicarme y me atrevo a mirar al otro. ¿Tú también lo sientes? ¿A ti también se te dispara el pulso cuando me ves?
Me gusta esa estructura porque refleja algo muy real de la gente sensible: necesitamos justificar mucho antes de lanzarnos. Primero el contexto, luego las excusas, luego la teoría completa de por qué somos como somos. Y solo al final, casi sin aire, la pregunta que de verdad importaba.
Y la respuesta, según la propia canción, no es muy alentadora. Hay un verso que me hace gracia y me escuece a la vez, ese de que no me daba ni un beso ni antes de coger la guagua. Lo de la guagua tiene su encanto: es una palabra que no esperas en una balada sobre ansiedad y amor, y le da a la escena algo cotidiano, de parada de autobús y despedida rápida. Uno con el corazón de chihuahua y el otro mirando el horario.
Humor para no ponerse trágico
Podría haber escrito todo esto en clave de drama absoluto. Material había. Pero el título ya avisa de que no. Comparar tu corazón con el de un perro pequeño y nervioso es reírse un poco de uno mismo, y eso me parece sano. El camp sirve para eso muchas veces: coges algo que te duele, le pones un lazo exagerado y de repente se puede mirar sin que queme tanto.
Además, el chihuahua tiene fama de ridículo, de perro de bolso, de animal que ladra más de lo que muerde. A mí me parece todo lo contrario. Es un animal que quiere con una intensidad desproporcionada para su tamaño. Si eso es ser ridículo, me apunto.
Lo personal, al final
La canción guarda lo más íntimo para el último momento. Después de las noticias, las injusticias, la guagua y el pulso disparado, llega una confesión pequeña: que la risa de esa persona es el antídoto contra mi soledad. Lo dejo ahí, sin más adorno, porque no lo necesita.
Me interesa mucho esa idea de que lo que nos salva no siempre es grande. No es la pareja perfecta ni el gesto de película. A veces es una risa concreta, de una persona concreta, que durante un rato hace que el ruido de fuera baje de volumen. Para alguien que ha tenido que apagar el mundo para no ahogarse, encontrar un sonido que sí quiere escuchar es casi un milagro.
No sé si la persona de la canción sentía lo mismo. La letra no lo resuelve y yo tampoco voy a hacerlo aquí. Lo que sí sé es que escribirlo me sirvió para entender que la sensibilidad que me hace apagar la tele es la misma que me hace temblar como un perro pequeño cuando alguien me importa. Viene en el mismo paquete. No se puede quitar una sin perder la otra.
Puedes leer la letra completa de «COMO A MI CHIHUAHUA» y, si te apetece llevártela puesta, la tienes para descargar gratis en la sección de descargas.