La copla no es antigua: era moderna y todavía lo es
La copla no es una música vieja. Es una música que fue enterrada dos veces: una por el franquismo que la instrumentalizó, y otra por la Transición que quiso hacer borrón. Escucharla hoy es hacer arqueología.
Lo que encuentras si la escuchas sin prejuicios: letras sofisticadísimas, personajes queer camuflados, historias de mujeres solas que se hacen cargo de su vida, homenajes cifrados a amantes prohibidos. Esa era la vanguardia sentimental de una época.
La copla no tiene que volver disfrazada de otra cosa. Tiene que volver siendo copla y que la escuchemos de verdad.