Relaciones tóxicas
«DE MITO A VÓMITO»: lo que pasa cuando bajas a alguien del pedestal
Por Mike Sain't Louis ·
Mito y vómito riman, y no me parece casualidad. Las dos palabras comparten final, como si el idioma ya supiera que una cosa lleva a la otra. Esta canción nació de jugar con esa rima hasta que dejó de ser un juego.
El pedestal es un sitio peligroso
Idealizar a alguien es una forma de no verlo. Le pones una peana, le das luz cenital y decides que todo lo que hace es extraordinario. El problema es que la persona real sigue ahí abajo, haciendo su vida, y a veces esa vida es doble. La canción habla de ese momento: cuando descubres lo que no querías saber y la figura de mármol se derrumba de golpe.
Lo interesante es que la caída no es gradual. No pasas de admirar a alguien a tenerle un poco menos de aprecio. Pasas directamente al asco. La canción lo dice repitiendo vómito una y otra vez, en fila, porque así funciona la decepción: no es una idea, es una reacción del cuerpo. El estómago se entera antes que la cabeza.
Cuando hablamos de narcisismo en las relaciones, solemos hablar del otro, del que miente o manipula. Pero esta canción también apunta a quien idealiza. No para culparle, sino para entender cómo se construye la trampa. Necesitamos creer en alguien, y cuanto más lo necesitamos, más alto ponemos el pedestal. Y más dura es la caída.
Humor para no hundirse
La primera parte de la letra es puro cachondeo de despecho. Hay un deseo de que al otro le aguante su madre que es casi un refrán, un antes explota el Teide como medida de lo improbable que es volver, y un reparto de los animales que tiene algo de divorcio cotidiano y absurdo. Me gusta que esté ahí, porque las rupturas no son solo tragedia. También son logística: quién se queda con qué, quién bloquea a quién, cómo se dice basta por teléfono, correo y WhatsApp a la vez.
Ese humor no le quita gravedad a lo que pasa. Al contrario, lo hace soportable. Hay algo muy de aquí, muy de copla de patio, en despedirse de alguien con una sonrisa venenosa. Ese qué bonito que se repite tiene una ironía que reconocerá cualquiera que haya oído a una vecina comentar una boda desde el balcón.
La parte que pesa
Luego la canción cambia de tono. Aparece un acantilado en lo alto de una cala, un lugar que un año antes parecía precioso y que ahora se mira de otra manera. Y aparece una idea que me parece de las más tristes de la letra: que esa persona, en el fondo, nunca te había escuchado. Ni siquiera se había preocupado por saber dónde te metías.
No quiero explicar demasiado esa parte, porque cada uno la escucha desde su propia historia. Pero sí quiero decir algo con claridad: cuando una decepción te lleva a pensar que no hay salida, la hay, aunque en ese momento no se vea. Hablarlo ayuda. En España, el 024 atiende a cualquier persona que esté pasando por pensamientos de suicidio, a cualquier hora y de forma gratuita. Ninguna canción sustituye esa llamada.
Ascender en la caída
Hay un verso irónico que me hace gracia: «Al menos has ascendido». Es lo que se le dice a alguien que ha pasado de ser tu pareja a ser un recuerdo vergonzoso. Lo convierto en un logro, porque así se ríe uno del daño sin negarlo. Y la canción remata la jugada recordando lo raro que es que un mito caiga tan rápido. Raro no, pero sí rápido.
Lo que me interesa al final es el después. La letra admite que va a costar mucho volver a confiar en alguien, y es verdad: la desconfianza es el impuesto que se paga tras una doble vida. Pero que cueste no significa que sea imposible. Bajar a alguien del pedestal también es devolverte a ti el sitio que le habías regalado. Y desde ahí, a tu altura, se ve todo bastante mejor.
La letra entera está en «DE MITO A VÓMITO», y la canción se puede descargar gratis desde la sección de descargas.