Humor
«DIENTES, DIENTES»: la sonrisa como escudo contra la envidia
Por Mike Sain't Louis ·

Sonreír puede ser un gesto amable. También puede ser lo contrario. «DIENTES, DIENTES» va de esa segunda sonrisa, la que no le regalas a nadie, la que enseñas cuando sabes que te están mirando con ganas de verte caer.
La expresión que da título a la canción ya es casi un refrán en España, de esos que todo el mundo reconoce aunque no sepa muy bien de dónde le llegó. Yo la cogí porque resume en dos palabras una actitud entera: no te voy a dar el gusto. Me puedes criticar, controlar, imitar o comentar, y yo voy a seguir con la boca bien abierta, pero para sonreír.
Una canción pequeña con colmillo
Es de las letras más cortas que tengo. Dos estrofas, un estribillo que se repite, y ya. No quería alargarla. La envidia es una emoción muy pesada y me parecía justo responderle con algo ligero, rápido, casi de patio de colegio. Hay rima fácil a propósito: oro y plata, fénix y rata. Son comparaciones exageradas, de diva de barrio, y ahí está la gracia. Nadie en su sano juicio se llama a sí mismo ave fénix sin un poco de guasa.
Ese tono es importante para mí. Si hubiera escrito una canción solemne sobre la envidia, habría acabado sonando a víctima, y no me apetecía. Prefiero el registro de la reina que se retoca el pintalabios mientras le cuentan lo que van diciendo de ella por ahí. Escucha, asiente, sonríe. Y luego sale a escena.
La envidia como síntoma
Hay un verso que me hace gracia cada vez que lo oigo: «Debería ponerte en tratamiento». Es una broma, claro. Pero debajo de la broma hay una idea que sí me creo. La envidia constante, la de quien vigila cada paso que das, no es solo una molestia para el que la recibe. Para el que la siente tiene que ser agotadora. Vivir pendiente de la vida de otro, contando sus logros como si fueran pérdidas propias, debe de ser una forma muy triste de pasar los días.
No lo digo desde la superioridad. Todos hemos sentido envidia alguna vez, y quien diga que no miente un poco. La diferencia está en qué haces con ella. Puedes usarla como gasolina para mirar qué quieres tú, o puedes convertirla en un dron que sobrevuela la vida ajena. La canción habla del segundo caso, del que controla cada movimiento, y le contesta con lo único que no puede controlar: tu propia alegría.
Por eso el estribillo dice que así la rabia muere y que así el odio no muerde. No hace falta pelearse. No hace falta responder a cada comentario ni explicar cada decisión. A veces lo que más desactiva a quien te tiene ganas es verte bien, tranquilo, haciendo tus cosas. La sonrisa como escudo. Los dientes como frontera.
El camp de no dar explicaciones
En la cultura LGTBI esto lo conocemos muy bien. Durante mucho tiempo nos han exigido justificar cómo hablamos, cómo nos vestimos, a quién queremos, por qué hacemos lo que hacemos. Y una de las respuestas más bonitas que ha inventado nuestra gente es el exceso alegre: si me vas a mirar, que sea porque brillo. El camp tiene mucho de eso. Coges el insulto, la mirada torcida, el cuchicheo, y lo conviertes en espectáculo.
«DIENTES, DIENTES» está en esa tradición, aunque sea una canción pequeña. Tiene un «Don't Worry» metido en medio, en inglés, porque me parecía divertido que el procedimiento para sobrevivir a la envidia sonara a manual de instrucciones de aerolínea. Mantengan la calma, sonrían, abróchense el cinturón. Hay turbulencias, pero el avión sigue.
La música, hecha con herramientas de IA como todo el proyecto, tenía que acompañar ese tono: pegadiza, con un estribillo que se pudiera gritar entre amigas en una terraza. No buscaba una canción para llorar. Buscaba una canción para salir de casa con la cabeza alta después de un día de esos en que todo el mundo parece tener una opinión sobre ti.
Si alguna vez os toca aguantar miradas de esas que pesan, probad. No hace falta contestar. Basta con enseñar los dientes, en el mejor sentido, y seguir andando.
La letra completa la tenéis en «DIENTES, DIENTES», por si queréis aprendérosla para la próxima ocasión. Y la canción se puede descargar gratis en la sección de descargas.