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Proceso creativo

«Dreams Drift Afar» o el arte de cantar sin decir casi nada

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Portada de «Dreams Drift Afar», de Mike Sain't Louis

Para alguien que se pasa el día peleándose con las palabras, escribir una canción hecha casi entera de murmullos y de nananás tiene algo de vacaciones. También algo de vértigo. «Dreams Drift Afar» es eso: una pieza en la que la letra se reduce al mínimo y lo que queda es la voz rondando una melodía, como quien tararea para dormirse o para dormir a otro.

Cuando la letra se hace a un lado

En casi todo lo que hago en GAYFOLK la palabra manda. Me gusta contar cosas con nombre y apellido, con ironía, con un giro final que te deje pensando o riéndote. Aquí decidí lo contrario. Cada estrofa empieza con un murmullo largo, sigue con un tarareo y solo al final de la línea se cuela una imagen en inglés: susurros que llaman, sombras de la noche, estrellas que parpadean y suspiran, un cielo con luna.

Son imágenes sencillas, casi de libro de cuentos, y están puestas a propósito. No quería que el oyente se pusiera a descifrar nada. Quería que se quedara con una atmósfera, como cuando entras en una habitación a oscuras y solo distingues el brillo de un reloj. La frase que da título a la canción funciona como un cierre de párpados: los sueños se alejan flotando y ya no hace falta perseguirlos.

Escribirla así me obligó a pensar en el sonido de las sílabas antes que en su significado. Una eme sostenida no dice nada, pero calma. Una sílaba repetida no explica nada, pero acompaña. Es el lenguaje que usamos con los bebés, con los animales y con nosotros mismos cuando estamos demasiado cansados para frases completas.

Una nana para adultos cansados

Me resulta curioso que dentro de un proyecto lleno de purpurina, desamor, chulitos y coplas con veneno haya hueco para algo tan tranquilo. Pero tiene sentido. El planeta Gayfolk no es solo fiesta. También es el momento después de la fiesta, cuando vuelves a casa, te desmaquillas y el silencio pesa más que la música de antes.

Pienso en esta canción como una nana para gente mayor de edad. De esas que no te cuentan una historia con moraleja, porque ya estás harto de moralejas, sino que simplemente te sostienen un rato. Hay noches en las que la cabeza no para, en las que cualquier palabra te engancha a un pensamiento y ese pensamiento a otro. Para esas noches una canción sin argumento puede ser un regalo: no hay nada que entender, solo algo que escuchar.

Y que esté en inglés no es una pose. El inglés aquí me sirve como una lengua un poco lejana, un idioma de película y de sueño, que suena a otro sitio. Si la hubiera escrito en castellano, cada palabra me habría tirado del brazo hacia lo concreto. En inglés, flotan.

La voz como instrumento

La música está hecha con herramientas de inteligencia artificial, y esta canción es un buen ejemplo de para qué me sirven. Yo propongo el esqueleto: la idea de la nana, la estructura de murmullo, imagen y estribillo, el tono nocturno. Luego toca escuchar mucho, descartar, volver a probar, hasta que la voz suena como yo la oía en la cabeza. Cuando la letra es casi todo tarareo, el margen de error es enorme. Un murmullo mal colocado puede sonar a anuncio de colchones.

Lo que busco es que la voz deje de ser vehículo de un mensaje y se convierta en textura. Que se mezcle con el resto como un instrumento más, cálida, un poco borrosa. Ahí está para mí la gracia de una pieza así: demuestra que una canción puede emocionar sin contarte nada, igual que un olor o la luz de las seis de la tarde.

Tampoco quiero darle más trascendencia de la que tiene. Es una canción corta, repetitiva, hecha para que la pongas con la luz apagada y te olvides de ella a mitad. Si te quedas dormido antes del final, la canción ha cumplido. Es probablemente la única de todo mi catálogo con la que me alegraría de que alguien dejara de prestar atención.

A veces el gesto más honesto es callarse un poco y tararear. Las palabras pueden esperar a mañana, que ya vendrán con sus problemas, sus ex y sus estribillos de verbena.

La letra de «Dreams Drift Afar» se lee en un minuto, aunque tenga más emes que palabras. Si quieres tenerla a mano para esas noches largas, puedes descargarla gratis en la sección de descargas.

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