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«EL ABECEDARIO DE MI EXNOVIO»: aprender a nombrar lo que dolía

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Portada de «EL ABECEDARIO DE MI EXNOVIO», de Mike Sain't Louis

Esta canción no busca venganza, busca conciencia. Lo escribí así en su presentación y lo sostengo. Con un título como «EL ABECEDARIO DE MI EXNOVIO» cualquiera podría esperar una lista de reproches en orden alfabético, una bronca con método. Entiendo la expectativa, porque en otras canciones he usado el despecho como gasolina. Aquí la intención es otra.

Por qué un abecedario

Un abecedario es lo primero que aprendemos para poder leer el mundo. Antes de las letras hay ruido, dibujos, cosas que intuimos pero no sabemos decir. Con el maltrato pasa algo parecido. Mucha gente lo vive durante años sin tener palabras para lo que le está ocurriendo. Sabe que algo no va bien, siente miedo, culpa, cansancio, pero le falta el vocabulario. Y lo que no se nombra es muy difícil de sacar de casa.

Por eso me interesaba la forma de un abecedario. No como juego de ingenio, sino como herramienta. Aprender a decir control, aislamiento, humillación, chantaje. Aprender que gritar no es pasión y que revisar un móvil no es cuidado. Poner nombre al daño es, muchas veces, el primer paso para dejar de justificarlo.

Venganza no, conciencia sí

La tentación de la venganza es comprensible. Cuando alguien te ha hecho daño de verdad, el cuerpo pide devolverlo. Pero una canción vengativa se agota en la persona a la que va dirigida, y yo quería que esta sirviera a quien la escucha. Que alguien, en mitad de una relación que le está apagando, oiga una palabra y piense: eso me pasa a mí.

No voy a desmenuzar aquí cada verso; prefiero que se escuche y se lea entera. Sí puedo decir desde dónde está escrita. Desde la idea de que detrás de cada historia de maltrato hay una voz que se apaga y otra que decide cantar. A veces son la misma persona en dos momentos distintos de su vida. Primero calla porque no puede. Luego canta porque ya puede, o porque necesita intentarlo.

Las canciones tienen esa ventaja. Se pueden poner bajito. Se pueden escuchar con auriculares en el autobús sin que nadie sepa qué estás procesando. Una canción no te exige denunciar ni explicar nada a nadie. Solo te acompaña mientras vas ordenando las letras de tu propia historia.

El daño también existe entre nosotros

Hablo de exnovio y no es casual. En el mundo LGTBI todavía cuesta reconocer que el maltrato también ocurre dentro de nuestras parejas. Nos hemos defendido tanto de la violencia de fuera que a veces no vemos la de dentro, o nos da vergüenza nombrarla porque parece que damos munición a quienes ya nos miran mal. Pero callarlo no protege a nadie. Lo único que consigue es dejar solas a las personas que lo están viviendo.

La presentación termina con una dedicatoria: por todas las que no pueden hablar, por todas las que siguen aquí. Me importa mucho esa segunda parte. Seguir aquí ya es bastante. Haber salido, o estar intentando salir, o simplemente seguir respirando un día más dentro de algo que duele, merece respeto, no juicio.

Si te toca de cerca

Si mientras lees esto reconoces algo de tu propia relación, no estás exagerando. Habla con alguien de confianza, busca ayuda profesional y, si estás en peligro, llama al 112. En España, el 016 atiende la violencia contra las mujeres y no deja rastro en la factura del teléfono. Y si en algún momento el dolor te lleva a pensar en hacerte daño, el 024 está para escucharte a cualquier hora.

No pretendo que una canción arregle nada de esto. Lo que sí creo es que el arte puede convertir el daño en algo que se puede mirar sin quemarse. La música de este tema, como toda la de Gayfolk, está hecha con herramientas de IA, pero lo que se dice en ella sale de un sitio muy humano: la necesidad de que nadie más tenga que aprender estas palabras a golpes.

Te dejo la letra de «EL ABECEDARIO DE MI EXNOVIO» para leerla a tu ritmo. La canción, como todas las mías, se puede descargar gratis desde la sección de descargas.

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