El cuerpo en el escenario cuando eres queer
Un cuerpo queer en el escenario significa cosas que un cuerpo normativo no significa. No es una queja: es una constatación. Cada gesto —moverse, quedarse quieto, vestirse, desvestirse, mirar o no mirar al público— lleva un plus de interpretación política que no puedes evitar.
La pregunta útil no es cómo evitar esa carga, sino qué hago con ella. Puedo ignorarla y actuar como si no existiera, con lo que suena a impostura. Puedo subrayarla y convertirme en un letrero, con lo que suena a caricatura. O puedo asumirla con naturalidad y hacer mi trabajo, que es cantar canciones.
Lo tercero es lo más difícil y lo único honesto. Y funciona.