Relaciones tóxicas
«El narcisista» y la batalla por contar la historia
Por Mike Sain't Louis ·

Lanzallamas. Esa es la palabra que me hace sonreír cada vez que vuelvo a esta canción. «Lo has intentado hasta con un lanzallamas». Es un verso exagerado, de dibujos animados, y lo puse así porque hablar de narcisismo con cara seria todo el rato agota. Hay que dejar entrar algo de camp, aunque sea para respirar.
Un corazón que no se descongela
El estribillo de «El narcisista» dice cosas muy duras con una melodía que se pega. Odia a quien le ama. Nunca te ha querido. Su corazón está congelado. Ese «frozen» estirado, con todas sus es, es un guiño evidente al imaginario de princesas de hielo, y me hacía gracia que la imagen más infantil fuera también la más precisa. Porque eso es lo que se siente cuando intentas llegar a alguien así: que todo el calor que pones se queda en la superficie.
La canción, además, alterna entre el tú y el yo. A veces le habla a quien ha sufrido la relación: lo has intentado, nunca te creyó. Otras veces es el narrador quien se cuela, desesperado. Esa mezcla no es casual. Cuando sales de una dinámica así, te cuesta saber si estás contando tu historia o la de otro, porque durante mucho tiempo te la han contado desde fuera.
La campaña de desprestigio
Hay una estrofa que, para mí, es el centro de la canción: ya ha contado a sus compañeros que eres muy falso, que no me hagan caso, que voy hasta a un psicólogo. Ahí está un mecanismo que mucha gente reconoce. No basta con hacer daño en privado; también hace falta controlar lo que los demás piensan de ti. Y el detalle del psicólogo me parece especialmente retorcido, porque convierte algo sano, pedir ayuda, en un argumento para desacreditarte.
Ir a terapia no te hace menos fiable. Te hace alguien que está intentando entender lo que le pasa. Me parecía importante que la letra lo dijera, aunque fuera de lado, porque el estigma sobre la salud mental se usa muchas veces como arma en estas historias.
La verdad real
La parte que más me importa es una frase casi torpe, de tan sincera: que salga a la luz toda la verdad, pero la verdad real, no esa versión de la historia que te has inventado. Decir «verdad real» es redundante, lo sé. Pero cuando alguien te ha reescrito el pasado tantas veces, sientes la necesidad de subrayarlo dos veces. No una verdad cualquiera. La de verdad.
De ahí sale la idea del musical. La letra dice que este musical se va a hacer famoso. Hay un deseo muy humano ahí: que lo que te pasó tenga público, que no se quede encerrado en tu cabeza ni en conversaciones de pasillo donde siempre gana quien habla más alto. Convertir el dolor en un número con coreografía es una forma de recuperar el relato. Y si encima tiene estribillo, mejor.
También está el karma. ¿Recuerdas lo que te dije sobre el karma? Pues aquí lo tienes. Es el momento más de copla de toda la canción, con ese aire de folclórica que se planta en el escenario y señala con el abanico. No sé si el karma existe. Sé que cantarlo sienta muy bien.
La producción, hecha con herramientas de IA como todo el proyecto, me permitió jugar con ese tono de musical: notas largas, finales que se estiran, ese «no puedo más» que se alarga hasta que casi se rompe. La letra es mía y quería que sonara a número de teatro, no a confesión en voz baja.
No ser el terrorista
Me quedo con un verso más: el narcisista nunca te vio como un artista, sino como un terrorista. Es una rima fácil y la defiendo. Resume esa sensación de que todo lo que haces, incluso lo que creas, se interpreta como un ataque. Escribes una canción y es una provocación. Te quejas y es un chantaje. Dices que no puedes más y nadie te cree.
Esta canción no pretende diagnosticar a nadie. Uso la palabra narcisista como se usa en la calle, para nombrar una forma de relacionarse que deja a una persona helada y a la otra intacta. Si te reconoces en el lado del frío, busca gente que te escuche sin juicio, y un profesional si puedes. Contar tu versión en voz alta, aunque sea a una sola persona, ya es empezar a descongelar algo.
La letra de «El narcisista» está entera en la web, con todos sus «frozen». Y si quieres tenerla contigo, se descarga gratis en la sección de descargas.