Relaciones tóxicas
«El Panda del acoso sexual»: el currículum de un despecho
Por Mike Sain't Louis ·

«Poeta, empresario, dietista, teleoperador». Así arranca la canción, con una lista de oficios que se va alargando hasta el ridículo y que termina mezclando lo profesional con lo muy poco profesional. Me encanta empezar así porque es exactamente lo que hace una persona herida cuando quiere defenderse: enumerar todo lo que vale. Como si con un currículum bien largo pudiera tapar el agujero que le han dejado.
Entre todos esos oficios hay uno que me hace especial gracia: cantautor IA, repetido tres veces, como un eco de tartamudeo. Es mi forma de reírme de mí mismo. Sí, la música de este proyecto está hecha con herramientas de inteligencia artificial, y sí, yo escribo las letras. Lo meto en la lista junto a todo lo demás, sin darle más importancia, porque para mí es una herramienta más del oficio y no un escándalo.
Compañeros de piso con anillo imaginario
La canción cuenta el final de una pareja que, según la propia letra, ni siquiera llegaba a ser compañeros de piso, porque esos al menos ven la tele juntos. Ese detalle me parece lo más triste y lo más gracioso a la vez. Hay relaciones que se apagan sin ruido, sin una gran pelea, simplemente porque cada uno come a una hora distinta y nadie se da cuenta de que ya no comparten nada.
Luego llega la traición, la mentira, el descubrimiento. Y lo que podría ser una balada de llanto se convierte en otra cosa. El narrador dice que ha rejuvenecido diez años desde que dejó de verle, que no necesita beber ni para recordarle ni para maldecirle, que en menos de un mes le va a resultar indiferente. Es la fase del duelo en la que te sientes eufórico, un poco chulo, convencido de que ya lo has superado todo. No sé si es verdad del todo. Pero es una fase que existe y que merece su canción.
El humor como armadura
No es una letra fina. Tiene palabrotas, imágenes muy subidas de tono y un vocabulario de barra de bar que no pide perdón. Lo hago a propósito. Cuando alguien te engaña, el lenguaje educado se queda corto, y la rabia busca palabras gordas, explícitas, que hagan reír y escandalicen un poco. Es la tradición de la copla despechada pasada por el filtro de una noche de cachondeo: decir lo que nadie diría en voz alta y quedarse tan ancho.
Hay también un momento que cambia el tono. El narrador recuerda que, mientras el otro andaba a lo suyo, él estaba mirando recetas para tener algo dulce preparado a la vuelta, con ganas de ponerse romántico. Ese contraste entre la ternura de uno y el engaño del otro es el corazón de la canción. Todo lo demás, los insultos, las bromas, el refrán de San Martín, son el envoltorio que protege esa imagen pequeña y dolorosa.
Un bosque sacado de la tele
El estribillo pregunta quién vive en medio del bosque, y la respuesta es el panda del título. La propia letra cita «South Park», y quien conozca la serie sabrá de dónde viene la referencia. Me gustaba la idea de convertir una historia personal en algo tan absurdo como un dibujo animado, porque hay vidas que, contadas en voz alta, suenan exactamente así: a capítulo disparatado que nadie se creería.
En una línea la letra menciona que todo empezó con un abuso. La canción no se detiene ahí ni lo desarrolla, y yo tampoco voy a hacerlo en este texto. Solo diré que el humor negro a veces es la única manera de nombrar ciertas cosas sin romperse, y que nombrarlas, aunque sea de pasada, ya es algo. Si alguien que lee esto ha pasado por algo parecido, que sepa que reírse no le quita gravedad a lo vivido. Es otra forma de sostenerlo.
El final repite, casi como un mantra, que no le hagan hablar, que la historia da para una película de las más desatadas de nuestro cine. Esa amenaza cómica de contarlo todo y no contarlo nunca es muy de nuestra cultura. La vecina que sabe mucho y calla un poco. La folclórica que insinúa en un plató. El despecho convertido en espectáculo.
La letra entera, con su currículum imposible y su bosque de dibujos, está en «El Panda del acoso sexual». Y podéis descargar la canción gratis desde la sección de descargas.