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«El productor de Madonna no compra en Mercadona»: orgullo de marca blanca

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Portada de «EL PRODUCTOR DE MADONNA NO COMPRA EN MERCADONA», de Mike Sain't Louis

Tengo que demostrar constantemente que tengo talento. Así empieza la canción, palabra a palabra, cada una en su línea, como si costara arrancarlas. Ese arranque tan lento es una decisión. Quería que se oyera el cansancio de justificarse, esa sensación de estar siempre delante de un tribunal que no recuerdas haber convocado. Luego entra el estribillo con sus «IA, IA, IA» y la cosa se convierte en verbena, pero el principio es una confesión.

El examen permanente

Quien hace música con herramientas de inteligencia artificial conoce esa mirada. Antes de escucharte ya te han puesto la nota. La canción responde con la estrategia más vieja del pop español: la exageración. ¿Que no tengo talento? Pues gané un concurso literario. ¿Que no basta? Pues sacaré noventa y tres canciones en lugar de trece, con sus noventa y tres videoclips, lo que haga falta para que me dejen en paz.

Ese número es una broma, claro, pero una broma con fondo. Cuando sientes que tu trabajo vale menos por la herramienta que usas, la tentación es compensar con cantidad, con esfuerzo visible, con pruebas. Como si el cansancio fuera un certificado de autenticidad. La canción se ríe de esa tentación justo mientras cae en ella, y a mí eso me parece de lo más honesto que he escrito sobre el tema.

En el estribillo la voz se agarra a un argumento de autoridad: si en las grandes producciones del pop internacional la tecnología lleva años metida hasta el fondo, y la reina sigue con su corona, ¿qué problema hay? Es un razonamiento de patio de colegio y lo sé. Pero el patio de colegio es exactamente donde se libran estas discusiones en redes. La canción no pretende tener razón. Pretende contestar con el mismo nivel de seriedad con el que la atacan.

De Rexona a la marca blanca

Y entonces la canción cambia de tema sin pedir permiso, que es una de mis cosas favoritas de escribir así. Aparece el ex. Al ex le encantaba la diva, y por culpa de esa asociación la voz confiesa que le ha empezado a caer fatal. Es injusto, y es muy humano. Todos hemos dejado de escuchar a alguien porque nos recordaba a otra persona. La música no tiene la culpa, pero paga el pato.

La comparación que sigue me hace reír cada vez. La diva era como Rexona, que nunca te abandona. El viejo eslogan de anuncio convertido en metáfora de dependencia emocional. Y la salida es gloriosa: me he cambiado a la marca blanca de Mercadona y también funciona. Ahí está todo el camp que me interesa. El desamor resuelto en el pasillo de droguería. La grandeza del mito sustituida por lo práctico, lo barato, lo que hay en el súper de la esquina. No es una derrota. Es una liberación con olor a desodorante genérico.

Me gusta mucho que la marca blanca sirva de doble metáfora. Por un lado, es salir de una relación que te tenía colgado de un icono. Por otro, enlaza con el principio: lo que no lleva etiqueta de prestigio también puede funcionar. Mi música, hecha con herramientas que algunos consideran de segunda, también funciona. O eso intento demostrar, otra vez, constantemente.

De siete a ocho en el súper

El final baja todavía más a tierra. La voz asume que acabará como todos, haciendo la compra en esa franja de la tarde en que el súper se llena. Y suelta la broma de la piña, que cualquiera que haya pasado por redes en los últimos años entiende sin explicación. No le gusta la piña, así que tendrá que ir atento por si alguien le guiña. El ligue entre lineales de fruta. Lo cotidiano convertido en terreno de flirteo.

Me encanta que una canción que empieza con angustia por el talento acabe en la sección de frutas. Creo que es una buena síntesis de cómo funciona la vida: te pasas la mañana preguntándote si vales para algo y por la tarde estás eligiendo yogures. Las dos cosas son verdad a la vez.

El título, por cierto, no pretende afirmar nada sobre nadie. Es casi un trabalenguas, una rima que me hacía gracia, una forma de juntar en una sola frase la cima y el suelo del pop.

Si quieres seguir el texto con su ritmo de palabras sueltas, lo tienes en la letra completa. Y la canción está para descargar gratis en la sección de descargas, sin necesidad de pasar por caja.

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