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«En un musical gay» hay que ser ordinaria y muy necesaria

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Portada de «En un musical gay», de Mike Sain't Louis

Ordinaria, estrafalaria, visionaria, revolucionaria, extraordinaria. Y, por supuesto, muy necesaria. Si tuviera que poner un lema en la puerta del planeta GAYFOLK, sería esa cadena de adjetivos en femenino que suelta «En un musical gay» a mitad de canción, como quien se coloca una boa de plumas antes de salir a escena.

Esta canción es una declaración de principios disfrazada de cotilleo. Por un lado está el retrato de un ex, el famoso novio de El Médano, que la letra convierte en villano de opereta. Por otro lado está la voz que canta, que se define a sí misma sin pedir perdón. Y entre las dos cosas hay una regla de oro: en un musical gay no te puedes asustar, porque entonces no lo vas a disfrutar.

La lista de adjetivos

Empiezo por ahí porque es lo que más me importa. Durante mucho tiempo, a la gente como yo se le ha pedido que sea discreta, correcta, poco escandalosa. Que no se note. La canción hace lo contrario: coge palabras que se han usado como insulto o como reproche, ordinaria, estrafalaria, y las pone en la misma fila que visionaria y revolucionaria. Todas valen lo mismo. Todas son motivo de orgullo.

El juego con extraordinaria me hace gracia porque en la letra se parte en dos: extra ordinaria. Más ordinaria que nadie, y a la vez fuera de lo común. Esa ambigüedad resume bastante bien lo que entiendo por camp. Lo exagerado, lo de mal gusto, lo que no encaja, convertido en una forma de belleza que no necesita la aprobación de nadie.

Y el femenino no es un descuido. Hablar de mí en femenino cuando me da la gana es parte del lenguaje que compartimos muchos maricas desde siempre, en bares, en grupos de amigos, en la cocina de cualquier fiesta. La canción lo usa con total naturalidad.

Un villano de opereta

Luego está el ex. La letra lo presenta como alguien que iba diciendo a todo el mundo que era medio italiano y que, para todos, era un buenazo. Al final, dice la canción, ha terminado siendo un fracaso. Y hay más: los años que decía tener no eran los que tenía, y todos sus ex coincidían en algo.

Lo que me interesa aquí no es el chisme en sí. Es la forma. Un musical necesita un villano, y el villano de un musical gay no puede ser un malo de película de acción. Tiene que ser un personaje un poco ridículo, con su pose y su mentira pequeñita, al que el público abuchea entre risas. El estribillo, con esa rima obsesiva con El Médano, funciona como un coro de vecinas que señalan desde el balcón. «Por ahí va el novio que tuve», canta la voz, y el resto de la compañía contesta.

La palabra marrano aparece una y otra vez, y tiene doble filo. Por un lado es reproche. Por otro, la propia canción dice que en un musical gay hay que ser un pelín marrano. Es decir: el problema no es el deseo, ni lo guarro, ni lo descarado. Eso forma parte de la fiesta. El problema es mentir, aparentar, venderse como buenazo cuando no lo eres.

No te puedes asustar

La frase que mejor resume esta canción es esa advertencia: no te puedes asustar. Vale para el musical, vale para la vida y vale para escuchar mis canciones. Si te escandalizas a la primera palabra gruesa, te pierdes todo lo demás: la guasa, la autodefensa, la manera de transformar un mal recuerdo en un número de cabaret.

Me gusta pensar que esta canción se escucha como se ve un musical. No hace falta creérselo todo al pie de la letra. Los personajes están exagerados, el villano lleva bigote imaginario, la protagonista canta más alto de lo que debería. Ese es el pacto. Nadie va a un musical a buscar un informe notarial.

La música está hecha con herramientas de inteligencia artificial, y la letra la escribí pensando en ese escenario imaginario: luces, coro, protagonista con demasiada personalidad. Que la herramienta ponga los instrumentos no cambia quién decide qué se dice y cómo se dice.

Bajada de telón

Si después de escucharla te descubres canturreando lo de ordinaria y necesaria por el pasillo de casa, la canción ha cumplido. Si además te apetece repasar la lista completa de adjetivos y todas las rimas con El Médano, tienes la letra de «En un musical gay». Y para llevártela puesta a tu propio musical cotidiano, la puedes descargar gratis en la sección de descargas.

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