Tímido en el escenario: cómo se sobrevive
Soy tímido. En el escenario, después de años, sigo siéndolo. Lo que he aprendido no es a dejar de serlo, sino a esconderlo mejor con pequeñas trampas útiles.
Primera trampa: ensayar el orden y los enlaces entre canciones más que las canciones en sí. Cuando sé exactamente qué digo entre tema y tema, no tengo que improvisar y no me bloqueo.
Segunda trampa: mirar por encima del público a un punto fijo de la sala. Ni al fondo ni a la primera fila: a la línea de los ojos. Da la sensación de estar mirando a todos y no fuerzas contacto directo con nadie.
Tercera: aceptar que los primeros dos minutos van a ser incómodos. Siempre. No hay preparación que los evite. Solo hay que atravesarlos.