Relaciones tóxicas
«Esperma»: de mito a vómito, una ruptura sin último abrazo
Por Mike Sain't Louis ·

El título asusta a algunos y hace reír a otros. Las dos reacciones me valen. Lo que no me valdría es que alguien pensara que «Esperma» es solo una provocación para llamar la atención, porque debajo del escándalo hay una canción de ruptura bastante seria. Seria a su manera, claro: con trakatrá, con un personaje de comedia de televisión de por medio y con un bañador de marca arruinado.
Siete años y ni un beso de despedida
La letra habla de alguien con quien se ha dormido casi siete años. Siete. Eso no es un rollo de verano, es una vida compartida. Y la canción no se pone a enumerar lo que pasó. Solo dice que esa persona fue tan mala que merece el silencio y el castigo. No hay detalles, no hay lista de agravios. Hay una decisión.
Me interesa mucho esa decisión porque va contra lo que nos enseñan. Se supone que los finales tienen que ser elegantes, que hay que despedirse con madurez, desearse lo mejor, dar un último abrazo para cerrar el ciclo. La canción dice que no. Que no habrá beso, que no habrá abrazo. Que hay relaciones en las que el cierre amable es otra forma de seguir cediendo.
Al principio la letra incluso se permite cierto placer al ver sufrir al otro. Es un momento incómodo y lo dejé así a propósito. Quien ha salido de una relación que le ha hecho daño sabe que, durante un tiempo, no eres una persona serena y equilibrada. Eres alguien que se alegra un poquito de que al otro también le duela. No es bonito, pero es verdad.
El humor como armadura
Lo que hace la canción, en lugar de hundirse en el drama, es reírse. Y reírse fuerte. Aparece un apodo cruel, coordinador de mercadillo, que reduce al ex a una figura pequeña y un poco patética. Aparece una cita de un personaje de comedia muy conocido por cualquiera que haya visto la tele española en los últimos años, con su muletilla rítmica. Aparecen onomatopeyas que convierten la rabia en percusión.
Todo eso es una armadura. Cuando algo te ha hecho tanto daño, a veces la única forma de mirarlo sin derrumbarte es convertirlo en chiste. El humor no niega el dolor; lo pone a una distancia desde la que puedes respirar. Y el humor camp, el de toda la vida en nuestra cultura, siempre ha sabido hacer eso: transformar la humillación en espectáculo, que el público ría contigo y no de ti.
Lo que sale manchado
Y luego está el estribillo, claro. La palabra del título dicha a pleno pulmón, con sinónimos incluidos por si alguien no se había enterado. Es el momento más descarado del disco y lo disfruto muchísimo. El deseo, el sexo y sus fluidos forman parte de nuestras vidas y de nuestras canciones, y no pienso cantarlos en voz bajita.
Pero fijaos en el detalle: lo que más indigna a la voz que canta no es el escándalo en sí, sino el bañador de marca. Esa queja es pura comedia de costumbres. Alguien acaba de descubrir algo tremendo y lo que le duele es la prenda cara. Me parece una manera muy honesta de retratar cómo funciona la cabeza en mitad de una crisis: nos agarramos a lo pequeño porque lo grande no cabe.
También está ese trozo de pan del que se habla con ironía. Ya sabéis, esa expresión para la persona buenísima que no ha roto un plato. La canción la usa al revés, para señalar que la fachada de bondad escondía otra cosa. Es de esos descubrimientos que reordenan siete años de recuerdos de golpe.
El cierre, en voz baja
Después de tanto grito, el final es casi un susurro. Felicidades por tu ascenso. Y la frase que para mí resume toda la canción: «Has pasado de mito a vómito». Luego, que se ha quedado solito. Y un «qué bonito» que es todo lo contrario de bonito.
Me gusta terminar así porque es el momento en el que la rabia se enfría y se convierte en distancia. Ya no hace falta gritar. La persona que antes estaba en un pedestal ahora es un mal recuerdo, y la voz que canta lo constata con una calma un poco cruel. Es el final de la fase de duelo en la que todavía te importa. Cuando ya puedes decirlo con ironía, empiezas a estar fuera.
No recomiendo esta canción para una cena familiar. Sí la recomiendo para la tarde en que por fin decides borrar el número.
Tenéis la letra de «Esperma» para leerla con calma y sin pudor. Y si queréis tenerla a mano para esos días, se puede descargar gratis en la sección de descargas.