Copla y raíces
«ESTA COBARDÍA»: el amor callado y las estrellas lejanas
Por Mike Sain't Louis ·

Callarse también es una forma de declararse. El problema es que nadie se entera.
«ESTA COBARDÍA» va de eso. De mirar a alguien y guardarse el suspiro para no delatarse. De temblar a su lado, sonrojarse, sentir que se te encienden los ojos, y que la otra persona siga a lo suyo, sin darse cuenta de nada. Es una letra con olor a radio antigua, a bolero de sobremesa, a copla escuchada en una cocina con la ventana abierta. Y precisamente por eso me apetecía cantarla desde el universo Gayfolk, donde lo antiguo y lo moderno se mezclan sin pedir permiso.
La estrella que está demasiado lejos
El estribillo compara a la persona amada con una estrella: tan lejos en la inmensidad que no hay esperanza de alcanzarla. Es una imagen clásica, casi de manual, pero funciona porque es honesta. Cuando te gusta alguien y no te atreves, esa persona se aleja en tu cabeza. La conviertes en algo inalcanzable, y cuanto más la idealizas, menos posible parece hablarle como a un ser humano normal.
Lo curioso es que la distancia no la pone ella. La pone el miedo. La canción lo llama cobardía y me encanta que no busque una palabra más amable. No dice timidez, no dice prudencia. Dice cobardía, y lo dice el propio enamorado, que se acusa a sí mismo con una sinceridad que ya quisieran muchas canciones modernas.
El amor callado tiene historia
Para mucha gente LGTBI, el amor callado no es una metáfora poética. Es una etapa de la vida. Ese mirar sin poder decir, ese guardarse el suspiro, lo han vivido generaciones enteras que no podían permitirse confesar a quién querían. Por eso, aunque la letra hable de «ella», la emoción que hay dentro se puede leer desde muchos sitios.
La copla y el bolero siempre fueron refugio para ese tipo de lecturas. Canciones de amores imposibles que cada cual rellenaba con su propia historia. Cuando alguien cantaba sobre un querer que no podía nombrarse, había quien escuchaba algo muy concreto. Me gusta pensar que esta canción entra en esa tradición. No hace falta cambiar ni una palabra para que suene a otra cosa según quién la escuche.
El deseo que se queda en casa
Las estrofas centrales se atreven con algo más carnal. El enamorado confiesa que en sus noches sin sueño ya le ha dado los besos que nadie le pidió, que en su imaginación ya ha sido suya. Es un deseo intenso, pero vive solo en la cabeza de quien lo siente. Y ahí está la parte más triste: todo ese fuego se gasta en noches desiertas, sin que la otra persona llegue a saberlo.
Hay algo muy humano en esa mezcla de pasión y parálisis. Puedes vivir una historia de amor completa sin salir de tu habitación. Principio, nudo y desenlace, todo imaginado. Y cuando por fin te cruzas con esa persona por la calle, te saluda como si nada, porque para ella efectivamente no ha pasado nada.
El verso que más me pesa es el último antes del estribillo final: «Que ve que me muero y no se da cuenta». Hay una contradicción preciosa en esa frase. Ve, pero no se da cuenta. Está delante, pero no entiende. Así se siente el amor no confesado: completamente visible para ti y completamente invisible para el resto.
Cantarlo es la mitad del valor
Al ponerle voz, con la música construida con herramientas de IA y mucho cuidado en el tono, quería que sonara a confesión y no a lamento. Porque cantar una cobardía ya es empezar a superarla. Quien canta esto en voz alta, delante de alguien, está haciendo justo lo que el personaje no se atreve a hacer.
No es una canción para dar consejos, pero si te la llevas a casa y piensas en alguien a quien nunca le dijiste nada, quizá sea una buena noche para escribirle. O para no hacerlo y quedarte con la canción, que también es una opción respetable.
La letra completa de «ESTA COBARDÍA» está en la web, y si quieres escucharla con calma, puedes descargarla gratis en la sección de descargas.