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Salud mental

«HOLY STILLNESS»: una nana para el niño que llevamos dentro

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Portada de «HOLY STILLNESS», de Mike Sain't Louis

Hay una forma de cuidado que casi nadie recibe de adulto: que alguien te diga que puedes dormir tranquilo. «HOLY STILLNESS» es eso. Una nana. Corta, lenta, sin estribillo pegadizo ni base para bailar. Probablemente la canción más quieta que he hecho.

Lo sagrado sin iglesia

El título habla de quietud santa, y la letra suena a villancico, con su noche suave y sus estrellas que se inclinan. Entiendo que alguien pueda leerla en clave religiosa, y me parece bien. Pero para mí lo sagrado aquí no tiene que ver con ninguna fe concreta.

Lo sagrado es el momento en que el mundo exhala. Ese instante en que, por fin, después de mucho ruido, todo se para. No hace falta creer en nada para reconocerlo. Basta con haber vivido una época larga de ansiedad y recordar la primera noche en que dormiste de un tirón. Eso tiene algo de milagro, aunque no salga en ningún calendario litúrgico.

También me interesaba esa idea de la oscuridad que se vuelve amable. En muchas de mis canciones la noche es amenaza, es el lugar donde la cabeza se pone en tu contra. En «EL ABISMO EN MI CABEZA», por ejemplo, la noche grita tu nombre. Aquí no. Aquí la noche te arropa. Me gustaba que existieran las dos versiones dentro del mismo planeta, porque las dos son verdad según el día.

Hablarle al pequeño

El verso central es una frase que se repite: «Rest now, little one». Descansa ahora, pequeño.

Al escribirla tenía en mente algo que se menciona mucho en terapia: el niño interior. Es una expresión que a veces suena cursi, lo sé, pero describe algo bastante real. Esa parte de nosotros que aprendió a estar alerta demasiado pronto. Que se acostumbró a vigilar el humor de los adultos, a anticipar el conflicto, a no hacer ruido. Esa parte no se jubila sola cuando cumples años. Sigue de guardia.

La nana va dirigida a ella. Le dice que puede descansar sin miedo. Que lo que estaba roto desaparece despacio. Que ya no hace falta llorar ni pelear. Son cosas muy sencillas, casi infantiles, y precisamente por eso funcionan. A un niño asustado no le explicas teoría. Le dices que ya está, que estás aquí.

Escribirla me hizo darme cuenta de lo poco que nos decimos estas cosas a nosotros mismos. Nos exigimos, nos corregimos, nos regañamos. ¿Cuándo fue la última vez que te dijiste algo con la suavidad con la que se le habla a un bebé?

La prisa como enemiga

Hay una línea al final que dice que nada tiene prisa y que todo está bien. Para mí es casi una provocación. Vivimos en un mundo donde todo tiene prisa, también la recuperación. Tienes que sanar rápido, pasar página rápido, estar bien cuanto antes para volver a ser productivo.

Esta canción propone lo contrario. Que la paz no se fuerza. Llega, como dice la letra, en silencio. Sin anunciarse. Y que a veces lo único que puedes hacer es crear las condiciones para que llegue: bajar la luz, respirar más despacio, dejar de pelear por un rato.

Musicalmente intenté que todo respondiera a esa idea. Nada de golpes, nada de cambios bruscos. Un sonido que respira. Si «Ride the Wave» es el mar después de la tormenta, «HOLY STILLNESS» es la habitación a oscuras después del mar, cuando ya solo queda dormir.

Para las noches difíciles

No es una canción para poner en una fiesta, obviamente. Es para esas noches en las que cuesta apagar la cabeza. Para quien cuida de alguien y necesita que alguien, aunque sea una canción, cuide de él un rato. Para cualquiera que lleve demasiado tiempo de guardia.

Si os sirve, ponedla bajito. No necesita volumen. Tampoco necesita que le prestéis atención todo el rato. Una nana funciona igual aunque te quedes dormido a la mitad. De hecho, ese es su mayor éxito.

La letra de «HOLY STILLNESS» es breve y se lee en un minuto. La canción, como todas las del planeta, se descarga gratis en la sección de descargas.

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