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Relaciones tóxicas

«Igual que en las pelis slasher»: terror en pijama y bata

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Portada de «Igual que en las pelis slasher», de Mike Sain't Louis

En las películas de terror de los ochenta y noventa hay una escena que se repite tanto que ya es casi un chiste: alguien entra en una casa a oscuras y pregunta si hay alguien. Nadie contesta, claro. O contesta el asesino. «Igual que en las pelis slasher» coge esa escena y la convierte en una forma de contar algo que no tiene ninguna gracia: sentirse amenazado por alguien que sabe exactamente dónde duele.

El miedo con pijama y bata

La protagonista de la canción aparece de repente, en pijama y bata, delante de un grupo de gente. Es una imagen que me encanta porque es ridícula y terrible a la vez. Nadie sale de casa en bata si no es porque algo se ha desbordado. Es el uniforme del susto doméstico, de la madrugada, de no poder más y bajar tal cual.

Esa pregunta repetida, alargada hasta el absurdo, de si hay alguien ahí, funciona como en el cine: la voz pide ayuda y la sala se ríe un poco, porque ya sabe lo que viene. Pero en la canción la risa tiene trampa. Detrás del guiño a las películas hay una pregunta muy seria, la de quien se siente sola frente a alguien que le hace daño y no sabe si alguien la va a creer.

Donde más duele

La letra dice que la amenaza tiene que ver con los animales, y que se hace precisamente porque es lo único que de verdad duele. Me parece de lo más afilado que he escrito, porque retrata un mecanismo de control muy reconocible. Quien quiere hacerte daño no siempre va a por ti directamente. Va a por lo que quieres. Y en muchas casas, lo que más se quiere tiene cuatro patas y no puede defenderse.

No quiero convertir esto en un folleto, pero sí decirlo: usar a las mascotas para intimidar a alguien es una forma de maltrato, no una discusión subida de tono. Si te reconoces en eso, no es exageración tuya. Cuéntaselo a alguien de confianza, guarda lo que puedas guardar y busca ayuda profesional o legal. La canción lo grita con humor, pero el fondo no es ningún chiste.

Compren, compren

Luego llega la parte más camp. La canción se transforma en un pregón de mercadillo: «Señoras y señores, compren compren». La protagonista pregunta a la gente cuánto pagaría por saberlo todo del moreno de las dos caras. Horarios, mensajes, actividades comerciales y de las otras, ya me entiendes.

Esta parte es una fantasía, y conviene leerla así. Es la venganza imaginaria de quien ha estado mucho tiempo callada y, por un momento, se imagina con el micrófono y el poder de contar. No es una invitación a exponer a nadie. Es el desahogo teatral de alguien que ha visto cómo la otra persona hablaba mal de todo el mundo a sus espaldas, de la jefa, de la madre, de la mejor amiga, y piensa: ¿y si por una vez el relato lo contara yo?

Ahí entra la referencia a La que se avecina, que aparece en varias de mis canciones. Me sirve como medida de lo absurdo. Hay comportamientos que parecen sacados de un guion de comedia de vecinos, y lo inquietante es que no lo son. La ficción exagera para que nos riamos; la vida, a veces, no exagera nada y aun así parece guion.

El que parece majo

Lo que hace a las slasher tan efectivas es que el peligro casi nunca tiene cara de peligro. El asesino puede ser el vecino amable o el novio simpático. Esa es la idea que atraviesa la canción: el doble cara, el que coordina mentiras y deja cicatrices, el que sonríe de frente y apuñala de espaldas. No con cuchillos, sino con comentarios, con amenazas veladas, con versiones contradictorias de lo que pasó.

Por eso el formato de terror me parecía tan adecuado. El miedo emocional también tiene banda sonora, también tiene puertas que crujen y llamadas a deshoras. Ponerle estética de película de serie B es una forma de mirarlo desde fuera, de reírse un poco del monstruo para que deje de ocupar toda la habitación.

Me divierte que una canción pueda mezclar pregón de feria y sudor frío. Así es como se vive a veces el miedo cotidiano: con la tele puesta de fondo y el corazón a mil.

Si quieres leer la letra completa, con la subasta incluida, está en «Igual que en las pelis slasher». Y la canción se puede descargar gratis en la sección de descargas, para escucharla con las luces encendidas o apagadas, como prefieras.

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