Proceso creativo
«Karma (Versión Alternativa)»: otra toma para el mismo golpe
Por Mike Sain't Louis ·

Cuando una canción tiene dos versiones, lo normal es preguntar cuál es la buena. Entiendo la duda, pero yo no lo veo como un concurso. Es más bien como volver a contar una historia en otra sobremesa: las palabras son las mismas, quien escucha no, y quien cuenta tampoco es exactamente el mismo que la otra vez.
Una letra, dos vestidos
«Karma (Versión Alternativa)» comparte letra con «KARMA». El puñetazo diario, el estribillo con las vocales estiradas, la pulla al personaje de El Médano. Sobre todo eso ya escribí en el diario, así que hoy no quiero repetir la explicación de la herida. Prefiero hablar de por qué una canción puede necesitar existir dos veces.
Trabajar la música con herramientas de IA tiene algo de taller de costura. Tienes una letra, que es el cuerpo, y puedes probarle distintos trajes. Unos le quedan elegantes, otros le marcan lo que no quería enseñar, otros la convierten en otra cosa. Muchas veces el primer traje es el que se queda. Otras veces hay dos que dicen verdades distintas y no apetece renunciar a ninguno.
Esta letra es un buen ejemplo. Una misma frase, no me acordaba cuánto dolía, puede sonar a lamento o a resignación, a queja o casi a chiste amargo, según lo que la rodee. Las palabras no cambian, pero sí lo que te hacen sentir. Y como la canción habla precisamente de algo que vuelve, me parecía coherente que la propia canción volviera.
El personaje que no se va
Hay otra razón, más de guionista. El destinatario de esta letra no aparece solo aquí. El mismo apodo, el marrano de El Médano, sale también en «Carta De Recomendación». Allí el narrador escribe un informe venenoso para la siguiente pareja de su ex y avisa de que el primer acto ya pasó y ahora queda el acto dos.
Me gusta pensar en «Karma» como en una escena de esa obra. No en orden cronológico, porque las canciones no son capítulos de una serie, pero sí dentro del mismo universo. En la carta el narrador avisa. En «Karma» asume que lo que tenga que llegar, llegará. Y la versión alternativa sería algo así como la misma escena grabada desde otra cámara.
Los personajes recurrentes son muy de cultura pop. Las telenovelas los tienen, la copla también: la mujer engañada, el señorito, la que espera en el puerto. Que un ex se convierta en personaje fijo de varias canciones tiene algo de exorcismo. Cuanto más aparece, más ficción es, y menos poder real conserva sobre quien escribe.
Repetir no es estancarse
Hay una idea que me ronda con esta canción doble. Nos han enseñado que volver sobre lo mismo es no haber avanzado. Que si sigues hablando de alguien es que no lo has superado. Pero repetir también puede ser una forma de mirar mejor. La segunda vez ya no te pilla por sorpresa, ya sabes dónde está el golpe, y eso te deja espacio para fijarte en otras cosas.
En el estribillo, el karma llega. Pero un estribillo, por definición, vuelve una y otra vez. Hay humor en eso: una canción sobre que todo regresa, publicada en dos versiones, con los mismos versos dando vueltas dentro de cada una. Es casi un chiste estructural. Y los chistes estructurales me parecen una manera muy digna de procesar el rencor.
También está la parte provocadora, ese tramo explícito con mojo y gofio que sigue igual de bruto aquí. No lo suavizo ni lo escondo. La crudeza forma parte del personaje que canta, alguien que ya ha aguantado demasiado como para hablar con finura. Cambiar el traje no significa cambiar lo que se dice.
Elegir sin elegir
No te voy a decir cuál de las dos versiones prefiero. Depende del día, y lo digo en serio. Hay días en que el pasado duele y días en que el pasado da risa, y cada versión acompaña mejor uno de esos estados. Esa es, en el fondo, la razón de que existan las dos.
Escúchalas seguidas si te apetece, una detrás de otra, y fíjate en qué te pasa a ti con la misma frase. Esa diferencia es lo que me interesa.
La letra de «Karma (Versión Alternativa)» está publicada entera, y puedes bajarte esta versión gratis en la sección de descargas.