Salud mental
«La música me está salvando»: elogio de una lista muy larga
Por Mike Sain't Louis ·

Psicólogos, amigos, hermanos, psiquiatras, médicos, novios, pediatras, veterinarios. Si lees el arranque del estribillo en voz alta, te quedas sin aire antes de llegar a la mitad. Esa era la idea. «La música me está salvando» es, antes que nada, una lista. Una enumeración absurda de todo lo que, en la canción, no ha servido. Y como toda lista bien hecha, va subiendo de tono hasta que se le escapa la risa.
El arte de enumerar
Las listas tienen mucho de comedia. Empiezas con algo razonable, como los psicólogos, y acabas con los veterinarios, que nadie sabe muy bien qué pintan ahí. Luego llegan la astrología de la tele, los rezos de rodillas, los ayunos totales y poderosos y, como guinda, la imposibilidad de encontrar un político honrado. «Ya lo sabemos», remata la letra, con ese encogimiento de hombros tan madrileño.
Lo que me gusta de esa estructura es que mezcla cosas serias con cosas ridículas sin pedir permiso. La terapia y el horóscopo en la misma frase. El médico y el ayuno milagroso. Es una forma de decir que, cuando estás mal, lo pruebas todo, lo sensato y lo disparatado, y que a veces no sabes ni distinguirlo.
No es una canción contra la terapia
Esto me parece importante dejarlo claro. La letra dice que ni psicólogos ni psiquiatras, pero no es un manifiesto contra la salud mental profesional. Es la voz de alguien que está harto, que siente que nada encaja y que de repente encuentra algo que sí le levanta. No sustituye a nada. Se suma.
La música hace cosas raras en el cuerpo. Te ordena la respiración, te da un sitio donde poner la rabia, te permite gritar «¡suelos!» sin que los vecinos llamen a nadie. En la canción, esa sensación se describe en vertical: me está elevando, me está subiendo, me ha llevado al cielo. Y mientras uno sube, el otro baja. Ahí entra el segundo protagonista.
Si estás pasando un momento muy malo, busca ayuda profesional y apóyate en la gente que tengas cerca, aunque la canción bromee con ellos. Y deja que la música haga lo que sabe hacer: acompañar.
El mentiroso que se queda en el suelo
Porque esta canción también es un ajuste de cuentas. Hay un «mentiroso cabrón» que tenía un plan de acción y no contaba con esto. Pues ve improvisando, que las cosas van cambiando. Me encanta ese verso porque tiene algo de chulería castiza, de quien por fin ha recuperado la voz y la usa con gracia.
La última estrofa se pone más gamberra. Hay cruising, hay un Pinocho, y hay una frase que en el fondo es un consejo de salud: hazte las pruebas. Lo digo con humor porque la letra lo dice con humor, pero el mensaje es bastante serio. Hablar de salud sexual sin dramas ni sermones forma parte de la cultura LGTBI que me interesa. Se puede decir «hazte las pruebas» con un guiño y que el mensaje llegue igual o mejor.
No quiero explicar demasiado esa parte. La canción es adulta, tiene la boca sucia cuando le apetece y no se disculpa por ello. Es parte de su encanto, o eso me gusta pensar.
Subir, aunque sea un rato
Musicalmente, quería que el estribillo sonara a subidón literal. Esos «cieloooo» interminables están ahí para que los cantes con los brazos arriba, aunque sea en la cocina. La producción está hecha con herramientas de IA y la letra es mía, como en todo el proyecto, y en esta canción buscaba que el arreglo empujara hacia arriba en cada vuelta, como un ascensor que no para en ninguna planta.
Lo que me queda de «La música me está salvando» es una idea sencilla: no todo lo que te ayuda tiene que tener prestigio. A veces lo que te sostiene es un estribillo bobo que repites cuarenta veces. Y está bien. Salvarse no exige elegancia, ni coherencia, ni un plan de acción con viñetas.
La letra de «La música me está salvando» está completa en la web, con su lista entera. Si quieres que te acompañe a ti también, puedes descargarla gratis en la sección de descargas.