Planeta Gayfolk

Salud mental

«Lai»: la canción con el nombre de mi sobrina

Por ·

Portada de «Lai», de Mike Sain't Louis

Quien haya pasado un rato por Planeta Gayfolk sabe que a mí me sobran las palabras. Mis canciones nombran a gente, a programas de televisión, a pueblos, a exnovios con nombre y apellido emocional. Hay letras que parecen un audio de WhatsApp de nueve minutos con estribillo. Y en medio de todo ese ruido hay una canción que dice muy poco, pero lo que dice importa mucho: «Lai».

Lai es mi sobrina. La canción lleva su nombre, y su nombre es justo lo que se queda sonando. Si abres la letra vas a encontrar unas cuantas palabras sueltas en inglés y un estribillo que se repite una y otra vez: «Lara-li, loora-li, Lai». Todo ese canturreo va a parar siempre al mismo sitio. A ella.

Una canción que no cuenta, envuelve

Me interesa mucho lo que pasa cuando una canción deja de contar una historia y empieza a hacer otra cosa. Las palabras que aparecen en «Lai» van todas en la misma dirección: calma, velo, sueño, brillo suave, niebla, silencio. Son palabras que no explican, que bajan el volumen. Funcionan casi como instrucciones para el cuerpo más que como frases para la cabeza.

Y luego está ese «lara-li, loora-li», que es lo que hacemos todos cuando tarareamos algo sin pensar. Un sonido de antes de las palabras, que nadie te enseña y que te sale solo. Cuando ese tarareo desemboca en un nombre, deja de ser un sonido cualquiera y se convierte en una forma de decir «estoy aquí» sin tener que explicarlo.

Así que no, «Lai» no es una canción que no diga nada. Dice un nombre una y otra vez, con cuidado. A veces eso es lo más importante que se puede cantar.

El cariño también es parte del discurso

En mis canciones hablo mucho de salud mental, de relaciones que te dejan hecho polvo, de ese cansancio raro que te queda cuando alguien te ha estado confundiendo durante años. Y es fácil caer en la idea de que hablar de todo eso consiste solo en poner nombre al daño. Poner nombre ayuda, claro. Pero no se puede vivir analizando todo el rato.

Para mí, «Lai» es la otra mitad de esa conversación. Aquí el nombre que se repite no es el de alguien que me hizo daño, es el de alguien a quien quiero. Si el resto de Planeta Gayfolk es un salón lleno de gente hablando a la vez, con alguien imitando a una folclórica en la cocina, esta canción es la habitación del fondo con la luz más tenue y la voz más baja.

Y me hace gracia que una de las piezas más tranquilas del universo GAYFOLK sea la que menos texto tiene. Quizá porque el cariño, cuando es de verdad, no necesita argumentos.

Escribir con pocas palabras y producir con IA

Yo escribo las letras y la música la hago con herramientas de inteligencia artificial. Lo digo siempre con naturalidad porque es así como trabajo. Con «Lai» esa relación se nota de una forma curiosa: cuando la letra son casi solo sílabas, atmósferas y un nombre, todo el peso emocional se va al sonido, a la textura, a cómo respira la voz.

Eso me obliga a pensar en la autoría de otra manera. Mucha gente cree que en una canción hecha con IA lo único que pone la persona es un botón. En una canción como esta, lo que pongo yo es lo que no puede poner ninguna máquina: a quién va dirigida. Elegir qué palabras dejar (unas pocas, muy suaves) y cuáles quitar también es escribir. Para alguien a quien le gusta tanto hablar como a mí, callarse un poco tiene su mérito.

Quitar palabras no es esconderse. Es dejar sitio para lo esencial, y también para que quien escucha meta lo suyo: el nombre de su sobrina, de su hijo, de esa persona pequeña o grande a la que le canturrea algo cuando nadie mira.

Cómo me gusta que se escuche

No te voy a decir cómo tienes que escuchar nada, pero sí te cuento para qué me parece que funciona bien. Para el final del día. Para el autobús cuando vuelves y ya no te queda energía para una canción con historia. Para cuando acabas de escuchar tres temas míos seguidos sobre gente tóxica y necesitas, literalmente, respirar.

Si te pones la trilogía entera, de «DESCUBIERTO UN NUEVO PLANETA LLAMADO GAYFOLK» a «EL DÍA DE LA LIBERACIÓN», y en algún momento necesitas parar, «Lai» puede ser ese vaso de agua entre plato y plato. No compite con nada, te deja seguir.

Y si alguien te pregunta de qué va, puedes decirle la verdad: va de querer a alguien y repetir su nombre.

Puedes leer la letra completa (es corta, te lo prometo) en la página de letras de «Lai» y descargar la canción gratis, igual que todas las demás, en la tienda de Planeta Gayfolk.

Más notas

Apoyar en Ko-fi