Escribir en primera persona sin caer en el diario íntimo
Escribir en primera persona es lo natural en la canción popular. Pero el yo de una canción no es exactamente el yo de la persona que la firma: es un personaje que se le parece, con más aristas y menos matices.
Cuando esa distinción se pierde, la canción se convierte en confesión pública: incómoda para quien la escribe y aburrida para quien la escucha, porque le sobran datos concretos que no le interesan.
La primera persona útil es la que se parece a ti lo suficiente para ser creíble, pero se estiliza lo bastante para que quien escuche pueda decir yo también. Ese es el objetivo: no que el oyente sepa quién eres, sino que se reconozca.