Cultura pop
«Licenciada En Derecho»: mírame a los ojos, que tengo carrera
Por Mike Sain't Louis ·

«No me mires el pecho, que soy licenciada en derecho». Hay frases que nacen con vocación de estribillo y esta es una de ellas: rima fácil, ritmo de tacón y una idea que se entiende a la primera. La protagonista no pide permiso para estar guapa ni para ser lista. Pide algo más sencillo y más difícil a la vez: que la miren a la cara.
Tacones, libros y miradas
La canción sigue a una mujer que camina por la ciudad con los tacones sonando en la acera y los libros de leyes en el bolso. La gente la mira, cuchichea, intenta descifrarla. Ella va a lo suyo. Es una escena que cualquiera reconoce, porque esas miradas existen y pesan, sobre todo cuando vienen cargadas de la idea de que una mujer arreglada no puede ser, además, seria.
Ese prejuicio es muy viejo. La rubia tonta, la guapa que ha llegado por enchufe, la que seguro que no se ha leído los apuntes. La canción le da la vuelta con humor: aquí la belleza y el título universitario no compiten, van juntos en el mismo bolso. Cerebro y belleza a la vez, dice uno de los versos en inglés, y eso es justo lo que a algunos les cuesta procesar.
Spanglish de pasarela
La letra mezcla inglés y español sin pedir disculpas. Pasa de Madrid a Miami en una línea, mete un «sin ninguna doubt» que haría llorar a cualquier profesor de idiomas y lo hace con todo el descaro. Me gusta ese spanglish porque tiene algo de pose y algo de verdad. Es el idioma de las redes, de los vídeos de moda, de la gente que creció entre series americanas y la cocina de su abuela.
Y además es muy camp. El camp siempre ha jugado con la exageración y la mezcla, con la frase de revista convertida en lema vital. Boss lady, slay, catching flights. Son expresiones que, dichas con seriedad absoluta, quedarían ridículas. Dichas con un guiño, son pura actitud. La protagonista sabe que está posando y lo disfruta. Esa conciencia del teatro es lo que la salva de ser un anuncio de champú.
Puede sorprender este registro tan de pasarela al lado de canciones de copla, de electropop oscuro o de despecho. A mí me parece parte del mismo universo. Gayfolk siempre ha tenido debilidad por las divas, por las mujeres que se ponen el mundo por montera y por los personajes que convierten una ofensa en coreografía.
La mirada que reduce
Debajo del brillo hay un tema serio. Que te miren el pecho antes que la cara es una manera de decirte qué valor te dan. Te reduce a una parte del cuerpo y te quita la palabra antes de que abras la boca. Las mujeres lo saben de sobra. Muchas personas LGTBI también, porque nuestros cuerpos han sido observados, juzgados y comentados en voz alta durante demasiado tiempo.
La protagonista no responde con un sermón. Responde con un título universitario y una rima, y me parece una estrategia excelente. No se defiende negando su cuerpo ni tapándose; se defiende recordando que hay mucho más. Lleva tacones y se sabe los códigos. Las dos cosas a la vez. Si eso descoloca a alguien, el problema no es suyo.
El estribillo se repite tanto que acaba funcionando como un mantra para quien lo canta. Me imagino a alguien poniéndoselo en los cascos antes de una entrevista de trabajo, de un examen o de una reunión con gente que la va a subestimar. Un recordatorio de bolsillo: no me subestimes, como dice la propia letra.
Hecha para el desfile
La música, como todo mi trabajo en Gayfolk, está hecha con herramientas de IA, y en esta canción buscaba algo directo, con ritmo para caminar. No necesitaba grandes giros. Necesitaba que el estribillo entrara y no se fuera, como esas personas que, una vez que las has oído hablar, ya no puedes volver a mirar como antes.
Si quieres repasar todos los versos en spanglish, la letra de «Licenciada En Derecho» está publicada completa. Y la canción se descarga gratis en la sección de descargas, lista para tu próximo paseo con tacones.