Ternura
«LIMÓN»: una nana para quien nunca te va a fallar
Por Mike Sain't Louis ·

Después de tantas canciones sobre narcisistas, novios que mienten y musas que se mueren, alguien merecía una nana. Y ese alguien es Limón.
«LIMÓN» es probablemente la canción más tierna del planeta y también una de las más simples. Casi todo es un estribillo que repite lo mismo: duérmete, Limón, que ya es hora de dormir, que tú eres chiquitín. No hay giro final, no hay venganza, no hay drama. Hay un dueño que acuesta a su pequeño y le promete que siempre va a estar ahí.
Una nana para quien no te va a fallar
Lo que más me gusta de esta letra es cómo describe a Limón: leal, amor de verdad, alguien que nunca me va a fallar. Escrito así, sin contexto, podría parecer una declaración romántica. Pero el contexto lo dice todo. Hay un dueño, hay un chiquitín, hay alguien que se duerme cuando se lo pides. Limón no es un novio. Limón es de la familia de cuatro patas o, en cualquier caso, de esa categoría de seres que te quieren sin hacer cálculos.
Y ahí está el contraste que me interesa. En otras canciones del proyecto hablo de personas que mienten, que castigan con silencio, que preguntan por envejecer juntos mientras engañan. Limón es lo contrario. No tiene doble intención. No pone a prueba a nadie. Si alguna vez estoy cansado de que me fallen, la respuesta tiene nombre de fruta y no necesita explicaciones.
No quiero que se lea como «los animales son mejores que las personas», que es una frase que se dice mucho y que me parece un poco triste. Prefiero pensarlo así: hay amores sencillos que te recuerdan cómo se siente que alguien confíe en ti del todo. Y eso, después de algunas relaciones, es casi medicinal.
La conexión telepática y el gurú
La canción tiene un momento hablado que me hace mucha gracia. Digo que Limón y yo tenemos una conexión telepática, que estoy seguro, y que lo he consultado hasta con un gurú de eso.
Es exactamente el tipo de cosa que decimos quienes vivimos con animales. Esa certeza absoluta de que te entienden con la mirada, de que saben cuándo estás mal, de que hay un canal secreto entre vosotros. Y en lugar de defenderlo con argumentos, la letra se ríe un poco de sí misma: no solo lo creo, sino que he ido a preguntarlo a un experto en telepatía. Es ternura con un punto de ridículo, que es la mejor clase de ternura.
Me gusta mucho que el camp no siempre tenga que ser lentejuelas y tacones. A veces el camp es esto: tomarse con una seriedad exagerada algo pequeñito, cantarle una nana con todas las letras a quien no entiende las palabras pero sí el tono.
Una canción para bajar el ritmo
Musicalmente, la canción tenía que sonar a lo que es: una nana. Hay un tarareo en medio, ese «mmm» que hace cualquiera cuando intenta que alguien se duerma, y lo dejé tal cual porque es justamente lo que pasa. Llega un momento en que las palabras sobran y solo queda el sonido de alguien que acompaña.
La música está hecha con herramientas de IA, y en este caso pedía algo suave, de luz baja, sin pretensiones. La letra es mía, con su repetición y su «muchas gracias por hacerme tan feliz» al principio, que creo que es la frase más sencilla y más verdadera de todo el tema.
Dentro de Planeta Gayfolk, «LIMÓN» funciona un poco como un respiro. Puedes escuchar seguidas ENVEJECER y esta, y sentir cómo cambia la temperatura de la habitación. En una, alguien promete un futuro que no piensa cumplir. En la otra, alguien promete proteger a un chiquitín y no hace falta dudar.
Creo que a todos nos vendría bien tener a alguien a quien cantarle una nana, aunque sea un poco en broma, aunque nos dé vergüenza que nos oigan los vecinos. Cuidar también cura. Y cantar en voz baja, para que otro se duerma, es una forma de cuidarse uno mismo de paso.
Si quieres leer la nana entera, con su gurú y su telepatía, la tienes en la letra de «LIMÓN». Y si te apetece ponérsela a tu propio chiquitín, sea de la especie que sea, se descarga gratis en la sección de descargas. No garantizo que se duerma, pero lo intentamos.