Madrid
«Los fuegos artificiales de Móstoles»: un inventario de barrio en voz alta
Por Mike Sain't Louis ·

Esta canción no tiene trama. Tiene un inventario. Lugares, apodos, ocurrencias, fiestas, noches que acabaron regular, todo puesto en fila como quien vacía una caja de zapatos encima de la cama y va sacando cosas sin orden. Por eso me cuesta explicarla, y por eso mismo me parece una de las más sinceras que he escrito.
La memoria no funciona en capítulos
Cuando intentamos contar nuestra adolescencia solemos ordenarla. Primero pasó esto, luego aquello, y así aprendí tal cosa. Pero la memoria real no funciona así. Funciona por fogonazos. Un nombre te lleva a un parque, el parque te lleva a una borrachera, la borrachera te lleva a un trastero, y en medio aparece alguien que hacía tiempo que no recordabas.
La letra imita ese mecanismo. Empieza con una ristra de lugares con nombre propio, algunos que solo entenderá quien los haya pisado, y sigue con gente, con anécdotas resumidas en tres palabras, con situaciones que se quedan a medio contar. Hay noches en un trastero, hay una visita a comisaría, hay una sauna, hay un trío mencionado de pasada, sin más explicación, como se mencionan las cosas entre amigos que ya conocen la historia.
Esa es la clave: la canción habla en el idioma de un grupo. Para quien está dentro, cada frase es una puerta. Para quien está fuera, es una colección de pistas sueltas que, aun así, suenan familiares. Porque todos tenemos nuestro bosque prohibido, nuestro parque con su fauna habitual, nuestra casa de alguien donde se hacían las fiestas.
El extrarradio como escenario
No es casual que el título hable de Móstoles. Las ciudades del sur de Madrid tienen una mitología propia que casi nunca aparece en las canciones. La música pop suele mirar hacia el centro: las calles famosas, los bares de moda, las azoteas. Y sin embargo, muchísima gente se ha hecho mayor en otro paisaje, de bloques, de descampados, de parques donde pasaba de todo, de fiestas patronales con fuegos artificiales que parecían el acontecimiento del año.
Me gusta esa imagen de los fuegos como centro de la canción. Son espectaculares durante unos minutos y luego se desvanecen dejando humo y olor a pólvora. Como esas noches de juventud que parecían eternas y que ahora caben en una línea de la letra. Mirar fuegos artificiales con unas copas de más tiene algo de rito de paso, de estar todos juntos con la cabeza levantada al mismo tiempo.
Tampoco es una postal bonita. Hay alcohol, hay líos, hay cosas que se hacían a escondidas y cosas que ahora no se harían. La canción no las juzga ni las celebra. Las nombra, que es otra forma de ponerlas en su sitio.
Un estribillo que se ríe solo
Y luego está el estribillo, que es casi un chiste interno estirado hasta el absurdo. Unos personajes del parque que estaban «flow», y la palabra repetida hasta perder el sentido. Flow, flow, flow. Es la risa floja convertida en música. Ese momento en el que alguien dice algo tonto, todo el grupo se ríe y la frase se queda para siempre como contraseña.
Me hace gracia que el estribillo de una canción tan cargada de nombres sea precisamente lo más vacío de significado. Como si después de tanto recordar hiciera falta un descanso, una palabra que no pese nada. Esa repetición tiene algo de mantra y algo de burla, y me parece la forma más honesta de cerrar cada bloque de recuerdos: con una carcajada que no explica nada.
Escribir para los que estaban
Sé que gran parte de esta letra no la va a entender casi nadie del todo. Lo asumo. Algunas canciones se escriben para el público y otras se escriben para un puñado de personas que estaban allí. Esta es de las segundas, aunque la deje abierta para que cualquiera entre.
Lo que sí creo es que la sensación es universal: la de mirar atrás y ver tu juventud como una lista desordenada de sitios, nombres y noches que en su momento lo eran todo. Cada uno tendrá su propia versión. Si os apetece escribir la vuestra después de escucharla, me parecería el mejor homenaje posible.
Podéis repasar el inventario completo en la letra de «Los fuegos artificiales de Móstoles». La canción está para descargar gratis en la sección de descargas, lista para sonar mientras abrís vuestra propia caja de zapatos.