Cultura pop
«Malena»: soltarse la melena aunque te llamen algoritmo
Por Mike Sain't Louis ·

Esta canción habla dos idiomas a la vez y no pide perdón por ninguno.
«Malena» mezcla inglés y español dentro del mismo verso, a veces dentro de la misma frase, como se habla en tantas pistas de baile. No es una traducción ni un guiño calculado para el mercado internacional. Es más bien el idioma de la noche, ese spanglish de discoteca donde nadie corrige la gramática porque lo importante es el ritmo.
Una reina en la pista
La Malena de la canción entra en el club y lo ilumina. Baila toda la noche, reina, hipnotiza. El protagonista la mira y quiere un beso suyo, pero sobre todo quiere otra cosa: quiere ser como ella. Ese «yo quiero ser como Malena» es para mí el corazón de todo.
Hay una tradición muy nuestra, muy de la cultura LGTBI española, que consiste en admirar a una figura femenina de la noche hasta convertirla en espejo. No es exactamente deseo, aunque el estribillo juegue a eso. Es identificación. Ver en alguien la libertad que tú todavía no te permites y pensar: eso, yo quiero eso. Las divas, las vedettes y las reinas de la verbena han cumplido ese papel para muchos chicos que no sabían todavía cómo ser ellos mismos.
La Malena de esta letra es eso: un icono pop, una presencia luminosa, más mito que persona. No cuento su vida ni hablo por ella. Bailo a su alrededor, que es otra forma de homenaje. Al fin y al cabo, admirar a alguien desde la pista también es una manera de quererle.
Soltarse la melena
En la segunda mitad aparece un juego de palabras que me encanta por lo tonto: hoy me suelto la melena con Malena. Soltarse la melena, en español, es dejarse llevar, perder la vergüenza. Con esa rima la canción se convierte en una invitación a hacer exactamente eso, tengas melena o no.
Lo que más me gusta es que el gesto es colectivo. No es la diva sola en el escenario: es el público que se contagia. Uno ve a alguien libre y, de repente, se da permiso. La pista funciona así desde siempre. Basta con que una persona se lance para que las demás dejen de mirar al suelo.
Solo soy un algoritmo
Y entonces llega la parte que conecta con todo lo demás que hago. En medio del baile, la letra dice que, aunque para alguien solo sea un algoritmo, sigue siendo como Malena y nunca se rinde. Que no pasa nada por bailar algo distinto.
Lo escribí pensando en las críticas que recibe cualquier proyecto musical hecho con herramientas de inteligencia artificial. Yo escribo las letras; la música la hago con IA, y lo digo sin esconderlo. Hay quien con eso ya te despacha: no eres artista, eres un algoritmo. Y esta canción responde con lo único que se puede responder desde una pista de baile. Bailando más.
Me hace gracia la paradoja: una canción producida con IA que admite ser un algoritmo mientras reclama el derecho a no rendirse. Es un poco autorretrato y un poco burla. Si alguien quiere reducirme a una máquina, por lo menos que sea una máquina con lentejuelas y tacones.
Bailar algo distinto
La frase de bailar algo distinto me parece la que mejor resume el proyecto GAYFOLK. Copla con electropop, camp con salud mental, humor con heridas. Nada de eso encaja en una estantería ordenada, y está bien que sea así. La pista siempre ha sido el sitio donde lo raro se vuelve normal durante unas horas, y donde nadie te pide el carné de autenticidad para entrar.
Si «Malena» sirve para algo, que sea para eso: para que alguien que se siente fuera de lugar encuentre un estribillo con el que soltarse un rato, aunque sea en el pasillo de casa con los cascos puestos.
La letra de «Malena» está en la web con todo su spanglish intacto, y la canción se puede descargar gratis en la sección de descargas.