Humor
«María Teresa De Calcuta»: el santo que te sale al lado de un infiel
Por Mike Sain't Louis ·

Al lado de ciertas personas cualquiera parece un santo. Esa es la idea, sencilla y un poco cabrona, que sostiene esta canción. No hace falta ser bueno: basta con compararse con alguien a quien acaban de pillar.
Una santa como unidad de medida
El título usa a una figura religiosa conocidísima como símbolo universal de bondad. No hablo de ella como persona ni de su historia. La uso como se usa en una conversación de barra, cuando alguien suelta que a tu lado es la madre Teresa. Es una hipérbole popular, de las que se dicen con la ceja levantada, y la canción la lleva al extremo.
El narrador, que hasta ayer seguramente tenía sus defectos, se descubre de repente como un modelo de virtud. ¿Por qué? Porque al otro lo han cazado. Hay gato encerrado. Es malo, es infiel, hace daño. Y en ese contraste, uno queda canonizado sin haber hecho ningún milagro. Me hace mucha gracia ese mecanismo, porque es muy humano: la superioridad moral sobrevenida tras una infidelidad ajena.
El insulto como estribillo
Sí, la canción repite una palabra malsonante muchas veces. No voy a fingir que no está. Forma parte del tono, que es el de la rabia convertida en coro de verbena. La frase completa juega con algo más retorcido: que al otro hasta le gusta que se lo llamen. Es un giro que mezcla el insulto con el juego erótico, y que desarma la ofensa al mismo tiempo que la grita.
Me interesa esa ambigüedad. En la cultura gay, muchas palabras que se usaron para herirnos se han reapropiado: se dicen en la cama, en la pista, entre amigas. La canción no pide perdón por eso. Tampoco pretende ser elegante. Es un desahogo con ritmo, y los desahogos rara vez tienen buenos modales.
Hay un momento en que la canción se para y hace algo muy de gala de televisión: dedicar el tema al ex, con nombre y apellidos. No los voy a repetir aquí. Ese gesto pertenece al personaje y al humor de la canción, al exceso de quien sube al escenario a ajustar cuentas en público. Luego invoca a una gran cantante para rematar la dedicatoria, como quien se apoya en la tradición para darle más empaque a su despecho.
Esa mezcla, el insulto, la santa, la dedicatoria solemne, es lo que más me gusta de la canción. Es camp en el sentido más español: un melodrama de sobremesa con cartel luminoso y aplausos enlatados.
La PrEP y la mentira
Hay un verso casi escondido que para mí dice mucho. El narrador sospecha que la preocupación del otro por la PrEP «es puro fake». La PrEP es la profilaxis preexposición frente al VIH, y su mera mención sitúa la canción en un contexto muy concreto de la vida gay actual. La sospecha de que alguien finge preocuparse por la salud sexual mientras lleva una vida paralela es una forma de traición que no aparece en las canciones de amor clásicas, pero que existe.
Me pareció importante que estuviera. No como lección, sino como detalle realista. Nombrar la PrEP en una canción de despecho es normalizarla, sacarla del folleto del centro de salud y meterla en el lenguaje de todos los días. Cuidarse no debería ser un tabú, ni tampoco una pose para quedar bien.
Olvidar de la noche a la mañana
Debajo de las bromas hay una frase triste: alguien te ha obligado a olvidar un te quiero de la noche a la mañana. Esa es la herida, y es la parte de la canción que menos risa da. Lo demás, la santa, el insulto, la dedicatoria, es el maquillaje que uno se pone para no enseñarla del todo. Y a veces el maquillaje es justo lo que te permite salir de casa con la cabeza alta.
La letra completa de «María Teresa De Calcuta» está en la web, y la canción se puede descargar gratis en la sección de descargas.