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A 70 grados: «Me he enamorado de un policía que es dueño de una lavandería»

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Portada de «ME HE ENAMORADO DE UN POLICÍA QUE ES DUEÑO DE UNA LAVANDERÍA», de Mike Sain't Louis

¿Se puede escribir una canción de amor sobre alguien a quien, por principio, deberías tenerle manía? Esa pregunta está en el centro de esta canción, y la respuesta es que sí, que se puede, y que además es divertidísimo. El protagonista arranca reconociendo la falta: otra vez hice lo que no debía. El objeto del deseo es un policía, dueño de una lavandería, casado con una mujer cañón y con hijos de buena educación. Es decir, el hombre más inalcanzable que se puede imaginar, rodeado de todos los símbolos de la vida ordenada.

La lógica del deseo imposible

Me encanta escribir desde el enamoramiento absurdo. No el amor correspondido, que tiene su belleza pero da poco juego, sino ese cuelgue que sabes desde el primer segundo que no lleva a ninguna parte. La canción lo cuenta con una contradicción en cada verso. Al protagonista le caen mal los maderos, lo dice sin rodeos, y aun así este le parece toda una revolución. El prejuicio y el deseo se pelean en directo, y gana el deseo por goleada.

Hay algo muy queer en ese gusto por el uniforme. No lo digo como teoría, lo digo como observación de cultura pop: el policía, el bombero, el marinero llevan décadas siendo iconos en el imaginario gay, de las portadas de discos a las fiestas temáticas. La canción juega con eso, pero lo baja al barrio. No es un policía de póster. Es un señor que además tiene un negocio de lavado y secado, con sus máquinas y su cambio en monedas.

El café y el colorado

La escena que más me gusta es la más pequeña. Él le invita a un café por cortesía y el protagonista se pone tan colorado que solo acierta a decir «tranquilo, estoy bien». Cualquiera que se haya quedado en blanco delante de alguien que le gusta conoce esa respuesta absurda. No viene a cuento, no contesta a nada, y sale sola porque el cerebro ha dejado de funcionar. Para mí, esa línea es el corazón de la canción. Debajo del descaro hay timidez.

La lavandería es un escenario perfecto para esto. Es un sitio de espera, de ropa dando vueltas, de tiempos muertos en los que miras sin querer a quien está al lado. Y tiene un vocabulario que se presta al doble sentido sin forzar nada: el cambio que te ofrece, el programa a setenta grados. La letra habla de activar los setenta grados de pasión, y la broma se explica sola. Hay manchas que solo se quitan en caliente.

Una fantasía de comisaría

El final es pura provocación. El protagonista se plantea hacer algo prohibido dentro del local, a propósito, para que el policía tenga que llevárselo detenido y poder así pasar más tiempo juntos, con todo lo que la imaginación quiera añadir. Es una fantasía, y está escrita como tal: exagerada, cómica, imposible. No es un plan, es un chiste que mezcla el morbo con la torpeza de quien no sabe cómo acercarse a alguien. Si no puedes ligar con él, al menos que te detenga.

La canción no pide permiso ni perdón por el deseo. Lo trata como lo que es, algo que aparece cuando menos conviene, con la persona que menos encaja y en el sitio menos romántico. Tampoco hay drama. Nadie sufre de verdad en esta letra. El amor imposible aquí no es tragedia de copla, es comedia de situación con luz de fluorescente y olor a suavizante.

Creo que hay pocas cosas más sanas que reírse de los propios cuelgues. Sobre todo de los que no tienen ningún futuro. Ponerles música les quita peso. Les da un sitio donde quedarse sin que estorben en la vida real.

También me hace gracia la frase con la que se justifica el protagonista: no creo que pase nada por escribir esta canción. Esa mezcla de inocencia y desafío es muy de la casa. Como quien dice una barbaridad y luego pregunta, con cara de santo, si ha dicho algo malo.

Y sí, la frase del principio vale para casi todo el mundo: otra vez hice lo que no debía. La diferencia está en contarlo cantando.

La letra completa, con su café y su programa de lavado, está en esta página de letras. La canción, para escucharla mientras doblas la ropa, se puede descargar gratis en la sección de descargas.

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