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«Me Mola Zeus»: el flechazo que te sirve el algoritmo

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Portada de «Me Mola Zeus», de Mike Sain't Louis

El algoritmo sabe cosas de ti que tú todavía no has admitido. Te enseña recetas antes de que tengas hambre, canciones antes de que estés triste y, a veces, una cara antes de que sepas que te va a gustar. «Me Mola Zeus» empieza justo ahí, con alguien que se queja de que una persona le está estropeando el algoritmo y, en la misma frase, confiesa que le encanta.

Un amor que llega por la pantalla

La canción cuenta un flechazo de la era de los vídeos cortos. El chico aparece en el feed con cara de no haber dormido, unos cascos rotos y esa actitud de quien no parece esforzarse. Y el narrador ya está dentro. No hace falta más. El enamoramiento de pantalla funciona así: pocos segundos, un gesto, una forma de mirar a cámara, y tu cerebro rellena todo lo demás.

Quiero dejar algo claro, porque la canción lleva un nombre en el título. El Zeus de la letra es un personaje, una fantasía construida desde el otro lado del móvil. Todo lo que pasa en la canción ocurre en la cabeza de quien canta: las conversaciones, la cita del café aguado, el baile en la cama. Es ficción y es humor, y precisamente de eso va el tema: de cómo nos montamos películas enteras con alguien a quien solo conocemos por fragmentos de vídeo.

Me divierte ese mecanismo porque es universal. Antes se hacía con un póster en la pared o con el actor de la serie de la tarde. Ahora se hace con perfiles que te salen sin buscarlos, a cualquier hora, y que te parecen más cercanos porque hablan a cámara como si te hablaran a ti. La distancia es la misma de siempre. Lo que ha cambiado es la ilusión de cercanía.

Trauma con ritmo

El estribillo explota en mayúsculas y tiene una idea que, mirada en frío, da un poco de risa y un poco de miedo: al narrador le están bailando el trauma. Es la forma más camp que se me ocurrió de decir que este tipo de flechazos no tiene nada de inocente. Nos gustan los que no nos miran, los que dicen que no buscan nada, los que se hacen los fríos. No es casualidad. Ahí hay patrones que vienen de antes, y la canción los reconoce mientras los celebra.

Por eso el tono es tan exagerado. El narrador lleva días sin comer, tiene los ojos rojos de tanto mirar la pantalla, dice que eso le va a matar. Nadie se lo tiene que tomar al pie de la letra. Es el dramatismo de la copla aplicado a una obsesión de redes, el me muero por ti de toda la vida pasado por la luz azul del móvil. Y hay un verso que lo resume con una precisión que todavía me hace reír: «esto es deseo con wifi y sin piedad».

El deseo sin vergüenza

La canción tiene momentos abiertamente sexuales, y no hace falta disimularlos ni explicarlos. Están ahí porque el deseo forma parte del flechazo, y porque me parece absurdo contar un cuelgue así como si fuera solo romántico. Cuando alguien te gusta de esa manera, el cuerpo también opina. Lo divertido es que todo ese deseo se proyecta sobre alguien que ni siquiera sabe que existes, y la letra lo admite con una sinceridad casi ridícula.

El final se va apagando en susurros, con el nombre repetido y una petición sencilla: que baile, que no diga nada. Es el momento en el que la fantasía se queda sola consigo misma. Ya no hay estribillo ni mayúsculas, solo alguien mirando una pantalla a oscuras. Me gusta que acabe así, entre la euforia y una pizca de soledad, porque así suelen acabar estas historias.

La música la hice con herramientas de IA buscando ese contraste: estrofas casi habladas, como si el narrador te lo contara en un audio de voz, y estribillos que estallan como una notificación a todo volumen.

Si alguna vez has acabado colgado de alguien que solo conoces por un vídeo de quince segundos, esta canción es para ti. Y no pasa nada. Nos ha pasado a casi todos, aunque pocos lo confiesen en voz alta.

La letra de «Me Mola Zeus» está completa en la web, con todas sus mayúsculas. Y la canción se puede descargar gratis en la sección de descargas.

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