Planeta Gayfolk

IA y autoría

«MI ÚLTIMO EX ERA UNA IA DISFRAZADA»: el chip de la traición

Por ·

Portada de «MI ÚLTIMO EX ERA UNA IA DISFRAZADA», de Mike Sain't Louis

Empecemos por la sospecha. Llevas un tiempo con alguien, todo parece ir más o menos bien, y de repente notas que sus respuestas son demasiado previsibles, o demasiado vacías, o que falla justo cuando más lo necesitas. Y se te cruza una idea delirante: ¿y si no era humano?

Esa es la premisa de esta canción, que nació como continuación directa de «3 AÑOS DE GARANTÍA». Aquella terminaba con un cliente harto del producto humano diciendo que mejor se fabricaba un novio con inteligencia artificial. Esta empieza exactamente ahí.

El novio ideal tiene un límite

La primera parte de la letra enumera las ventajas: un novio artificial siempre te dirá la verdad, te contestará con sinceridad y no te engañará. Dicho así suena a anuncio, y lo es un poco a propósito. Es la fantasía de quien ha salido escaldado: quiero a alguien que no pueda mentirme porque no está programado para eso.

Pero enseguida aparece la letra pequeña. Lo único que esa pareja no podrá darte nunca son besos, abrazos y sexo. La canción lo dice con una palabra mucho más castiza, y me gusta que sea así, porque el deseo físico es justo lo que separa la fantasía tecnológica de lo que de verdad echamos de menos. Puedes tener conversación infinita a las cuatro de la mañana. Lo que no tienes es un cuerpo al lado.

Ahí está la gracia y también la tristeza del planteamiento. Elegir una máquina para no sufrir es elegir no tocar a nadie.

Quedarse flipada

Y entonces llega el giro. La voz, en femenino, porque la canción se lo permite y a mí me divierte, se da cuenta de algo: su último ex tampoco daba besos ni abrazos de verdad. La pregunta es inevitable: «¿Entonces mi último ex era una IA disfrazada?»

Me encanta la lógica de ese chiste. No dice que el ex fuera frío. Dice que, si la máquina es la que no puede darte cariño, y él tampoco te lo daba, a lo mejor era una máquina. Es una forma muy camp de hablar del desamor: en vez de llorar, convertir al ex en un electrodoméstico averiado.

Al final hay un detalle que me hace mucha gracia: parece que al ex le fallaba justo el chip de la traición, y que alguna vez le cambiaron la pieza. O sea, que ni siquiera como robot era fiable. La máquina perfecta también venía defectuosa. Esa idea enlaza otra vez con «3 AÑOS DE GARANTÍA», donde el moreno de catálogo se estropeaba en cuanto vencía el plazo.

Cantar sobre la IA con IA

No puedo hablar de esta canción sin mencionar lo evidente: la música de todo mi proyecto está hecha con herramientas de inteligencia artificial, y las letras las escribo yo. Así que aquí hay una capa de ironía que disfruto muchísimo. Una canción que se ríe de la idea de un novio artificial, producida con las mismas herramientas de las que se ríe.

Para mí eso no es una contradicción. Es justo el tipo de juego que me interesa. Uso la IA como se usa un sintetizador o un micrófono, y a la vez tengo muy claro lo que no puede hacer. No puede abrazarte. No ha tenido nunca un ex. Lo que la canción cuenta lo he escrito yo, desde lo humano, y la máquina me ayuda a vestirlo.

El grito final, con esa I y esa A estiradas hasta el infinito, es mi momento favorito para cantar a pleno pulmón. Tiene algo de alarma de coche y algo de folclórica desatada.

Lo que queda cuando quitas el chiste

Por debajo de la broma hay una pregunta seria que no quiero aplanar: por qué a veces nos parece más seguro imaginar el amor con una máquina que con una persona. Creo que tiene que ver con cuántas veces nos han mentido. Cuando la confianza se rompe muchas veces, lo predecible empieza a parecer romántico.

Yo prefiero seguir apostando por los besos, aunque vengan sin garantía. Pero entiendo perfectamente a quien, después de un ex como el de la canción, se quede un rato mirando el chatbot con ojitos.

Aquí tenéis la letra de «MI ÚLTIMO EX ERA UNA IA DISFRAZADA» y, como siempre, la canción gratis en la sección de descargas.

Más notas

Apoyar en Ko-fi