Proceso creativo
«MONTAÑA RUSA»: rusa, musa, muda
Por Mike Sain't Louis ·

Una canción sobre quedarse sin canciones. Eso es, en el fondo, «MONTAÑA RUSA». Porque además del desamor, del llanto y de esos días que suben y bajan sin avisar, lo que se cuenta aquí es algo que da bastante miedo a cualquiera que escriba: que se muera la musa. Y que, por si fuera poco, se quede muda.
Me hace gracia escribir una canción para quejarme de que no puedo escribir. Es una contradicción evidente, casi de chiste. Pero creo que funciona precisamente por eso.
El día montaña rusa
El estribillo es muy simple: hoy es el día montaña rusa, repetido hasta que la última sílaba se estira y se queda colgando, como el vagón justo antes de la bajada. No necesitaba explicar mucho más. Todo el mundo sabe lo que es un día así. Te levantas regular, a media mañana estás casi bien, a la hora de comer lloras sin motivo aparente y por la tarde no sabes ni cómo te llamas.
Lo de alargar las vocales es una de mis manías, y aquí está llevada al extremo. «Ruuuusa», «muuuusa», «muuuuda». Me parece que estirar una palabra es la forma musical de no querer soltarla. Como cuando lloras y la voz se te queda enganchada en una sílaba. No es virtuosismo. Es exactamente lo contrario: es la voz que no sabe parar.
Y hay un juego de rimas que me divierte mucho: rusa, musa, muda. Tres palabras que suenan casi igual y cuentan una historia completa. El vaivén, la inspiración que se va y el silencio que queda. A veces una canción entera cabe en tres palabras que riman.
Yo a diferencia de usted
En medio de todo, hay una frase que es la que de verdad duele: no puedo evitar llorar tanto porque yo, a diferencia de usted, sí le quería.
Otra vez el usted. Me pasa a menudo en mis letras. Cuando alguien me ha hecho daño, pasa del tú al usted casi sin darme cuenta. Es una manera de poner distancia, como cerrar una puerta con educación. Ya no eres alguien cercano. Eres una persona a la que trato con respeto frío, la que se habla de usted en ventanilla.
Y luego el remate, ese como quien dice, hasta hace tres días. Esa coletilla me encanta porque tiene humor y tristeza a la vez. Es un poco de copla y un poco de vecina. Le quería, sí, pero vamos, que tampoco hace tanto, que hasta hace nada estaba la cosa bien. Es la manera que tenemos en España de quitarle hierro a algo que pesa muchísimo: ponerle un «como quien dice» delante.
Cuando la musa se calla
Volvamos a la musa, que es lo que más me interesa del tema. En la canción no digo exactamente por qué se está muriendo. Puede ser por la persona que se ha ido, que se llevó con ella las ganas. Puede ser por puro cansancio. Puede ser que la musa, simplemente, también tenga días montaña rusa.
Lo que me parece honesto es reconocer que pasa. Hay temporadas en que escribir cuesta muchísimo, en que las frases no llegan o llegan todas iguales. Y la paradoja de esta canción es que nace justo de ahí. Del bloqueo. De quejarse del bloqueo con tanta insistencia que la queja se convierte en estribillo.
Mi forma de trabajar ayuda en esto. Yo escribo las letras y la música la construyo con herramientas de inteligencia artificial, así que cuando tengo unas pocas palabras con fuerza, puedo probar cómo suenan muy rápido. Eso no sustituye a la musa, que conste. Ninguna herramienta te da algo que decir. Pero sí te deja comprobar que, aunque estés vacío, una frase como «se está muriendo la musa» puede sostener una canción entera.
Dentro de Planeta Gayfolk, esta canción tiene algo en común con Otro Bombardeo, que también repite y repite el llanto hasta convertirlo en ritmo. Son dos canciones de no poder más, pero con distinto humor. Aquella pide auxilio. Esta, de alguna forma, se ríe un poco de sí misma mientras se agarra a la barra del vagón.
La letra entera, con todas sus vocales estiradas, está en la página de «MONTAÑA RUSA». Y la canción se descarga gratis en la sección de descargas. Si hoy te toca día montaña rusa, al menos que tenga banda sonora.