Salud mental
«Nadie hablará de mí cuando haya muerto»: un funeral ensayado en voz alta
Por Mike Sain't Louis ·

Dos amigos, como mucho. Tal vez uno. Así empieza la canción, haciendo cuentas. No con una gran frase sobre la muerte, sino con un recuento casi administrativo de quién estaría en el entierro. Me parece la forma más honesta de entrar en un tema tan grande: con la calculadora en la mano y un poco de vergüenza.
Hacer la lista de asistentes
La primera estrofa va nombrando gente: los amigos, la madre, el padre, la última pareja. Y luego, con una lógica cruel, la última pareja también se aleja, «y con razón». Esas dos palabras me parecen importantes. El narrador no se pinta como víctima perfecta. Sabe que tiene su parte, que no ha sido fácil de querer. Eso hace que la canción duela de otra manera.
Imaginar tu propio funeral es un ejercicio que mucha gente ha hecho alguna vez, aunque no lo confiese. Hay algo infantil en él: la fantasía de que, cuando ya no estés, por fin te echarán de menos. Esta canción le da la vuelta. Aquí la fantasía es la contraria: que nadie diga nada. Que todo pase rápido.
El humor negro como casco
Hay un momento en que la letra se va a la comedia televisiva y tira de un personaje de una serie muy popular que salta sobre una tumba para comprobar que el muerto está bien enterrado. Es una imagen bestia y ridícula a la vez, y por eso la quería ahí. Cuando hablas de tu propia muerte, el humor negro funciona como un casco. Te deja acercarte al borde sin caerte.
También está el cura que viene a dar la extremaunción y una despedida a malas con la iglesia, con el cura echado de casa y marchándose muy serio. No voy a desmenuzar esa escena, pero sí diré que tiene que ver con algo que asoma a menudo en el proyecto: la distancia con una institución que durante mucho tiempo no ha sabido qué hacer con la gente LGTBI. Ni siquiera en el último momento la canción le concede la última palabra.
Lo que dirán
La parte que más me remueve es la del final, cuando aparecen las frases hechas. «Ya sabes, tenía su carácter». Y la respuesta tranquilizadora a alguien que no entiende un comentario hiriente: no te preocupes, seguro que iba borracho o muy puesto. Es el resumen de una vida convertida en anécdota incómoda. Alguien que se creía un genio, alguien con carácter, alguien a quien es mejor no tomarse en serio.
Ese es, creo, el miedo de fondo. No tanto morir como ser reducido. Que todo lo que has hecho, escrito o sentido quepa en dos frases de pasillo. Y que en dos semanas, como dice la letra, eso ya sea pasado, como si nunca hubieras existido.
Escribir canciones tiene algo de respuesta a ese miedo. No porque vayan a durar siglos, que seguramente no, sino porque dejan algo dicho con tus palabras y no con las de los demás. Este proyecto tiene mucho de eso: letras mías, música hecha con herramientas de IA y una necesidad bastante terca de dejar constancia.
Si la canción te toca de cerca
Sé que una canción así puede llegar a alguien en un mal momento. Pensar en la propia muerte no siempre es un ejercicio literario; a veces es un pensamiento que pesa y no se va. Si es tu caso, no lo cargues solo. En España puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida, a cualquier hora. Hablar con alguien no es exagerar ni molestar.
Para mí, esta canción no es un deseo de desaparecer. Es una forma de mirar ese miedo de frente, reírme un poco de él y volver a la vida con la sensación de haberlo nombrado. Y hay algo bonito en la paradoja: una canción que dice que nadie hablará de ti es, precisamente, una manera de que se hable.
Puedes leer la letra de «Nadie hablará de mí cuando haya muerto» en la web y descargarla gratis en la sección de descargas.