Salud mental
«NO ME APARECE UNA ILUSIÓN»: cuatro paredes y una rendija de luz
Por Mike Sain't Louis ·

La palabra que más se repite en «NO ME APARECE UNA ILUSIÓN» es «no». Casi todos los versos arrancan con ella: no me apetece, no encuentro, no me queda, no me atrevo, no siento, no veo. Leída de corrido, la letra parece una lista de puertas cerradas. Y así es como se vive muchas veces la depresión, como una casa en la que todas las puertas, de repente, tienen la cerradura cambiada.
La habitación
El estribillo es muy simple y vuelve muchas veces. Alguien no quiere salir de la habitación, no encuentra fuerza ni motivación, está solo entre cuatro paredes y se siente apartado incluso rodeado de gente. Lo repetí tanto a propósito. La depresión no tiene grandes giros de guion. Es repetitiva, monótona, igual un martes que un sábado. Una canción sobre eso no podía tener un estribillo que cambiara cada vez.
La última línea del estribillo me parece la más precisa: estar siempre apartado entre tanta gente. Mucha gente imagina la tristeza profunda como aislamiento físico, alguien encerrado sin ver a nadie. Pero a menudo es otra cosa. Puedes estar en una cena, en el trabajo, en un grupo de amigos que se ríe, y sentir que hay un cristal entre tú y todos los demás. Te ven, los ves, pero no llegas.
Y luego está el título, que juega con una frase hecha. Lo normal sería decir que no te apetece nada, o que has perdido la ilusión como quien pierde las llaves. Aquí no es que la ilusión se haya ido de viaje. Es que no aparece, no se presenta, no hay manera de convocarla. Ni siquiera hay fuerzas para fingir, como dice una de las estrofas.
Lo que pesa cada día
Las estrofas van añadiendo capas. Cada día pesa más que el anterior. No hay colores alrededor. Da igual si el sol vuelve a brillar. No se siente el latido. Son imágenes muy físicas, casi de cuerpo cansado, porque la depresión también es eso: no solo una idea triste, sino un peso real en el pecho, en las piernas, en los párpados.
Hay un verso que mira hacia otra persona, alguien que ocupa los pensamientos en medio de ese túnel sin luz. No explico quién es, y la canción tampoco. Me gusta dejarlo abierto porque cada oyente puede poner ahí a quien le haga falta: alguien que se fue, alguien a quien se echa de menos, alguien a quien no se sabe cómo pedir perdón.
No quise escribir una canción que lo arreglara todo en el último minuto. Me molestan un poco esas historias en las que la tristeza desaparece con una frase motivadora y un cambio de acorde. La realidad no funciona así, y quien lo ha vivido lo sabe.
Una rendija
Aun así, la canción no termina del todo a oscuras. En la última estrofa algo cambia, muy poco. Por primera vez la negación aparece unida a un deseo: no quiere perderse en esa soledad. Algo dentro pide respirar. Y el cierre es una frase en condicional, pequeñita, casi tímida: «Tal vez algún día logre despertar».
No es una promesa. Es una rendija. Pero en ciertos momentos una rendija es muchísimo, porque significa que hay un afuera. Para mí la canción entera existe para llegar a ese último verso, y para que quien la escuche desde su propia habitación cerrada sienta que alguien más ha estado ahí y ha dejado la puerta un milímetro abierta.
La música, que hice con herramientas de IA, acompaña esa idea con un tono contenido, sin grandes explosiones. No quería un himno. Quería algo que se pudiera escuchar tumbado, a media luz, sin que te exigiera nada.
Si te reconoces en esta letra, por favor, no lo cargues solo. Habla con alguien de confianza, con tu médico o con un profesional de la salud mental. Y si en algún momento aparecen pensamientos de hacerte daño, en España puedes llamar al 024, gratis y a cualquier hora. Pedir ayuda no es exagerar.
La letra de «NO ME APARECE UNA ILUSIÓN» está completa en la web. La canción, como todas, se descarga gratis desde la sección de descargas.