Relaciones tóxicas
«No Te Vuelvo a Mirar Más» y el arte de cerrar despacio
Por Mike Sain't Louis ·

La canción termina con dos líneas que no riman con nada y que, para mí, lo explican todo: las reglas las pongo yo, y no las vas a dictar. Empiezo por el final porque «No Te Vuelvo a Mirar Más» es una canción sobre cómo se llega hasta ahí. Sobre el camino que va desde aguantar las normas de otro hasta escribir las tuyas, y sobre lo poco espectacular que suele ser ese momento cuando por fin llega.
Cerrar despacio
Tenemos una imagen muy cinematográfica de las rupturas. El portazo, el plato contra la pared, la maleta tirada por la ventana. Es una imagen divertida y, en el Planeta Gayfolk, el drama tiene su sitio de honor. Pero en esta letra quise que el gesto central fuera el contrario. Hay un verso donde la voz deja el olor del otro pegado al marco de la puerta y cierra despacio para no dar la vuelta.
Ese cerrar despacio me parece mucho más valiente que el portazo. El portazo todavía es una forma de diálogo: hace ruido para que el otro se entere. Cerrar despacio es decidir que el otro ya no es tu público. Y no dar la vuelta tiene algo de mito antiguo, de esas historias donde mirar atrás te convierte en estatua. Aquí no hay castigo divino, pero la idea es parecida. Si te giras, te quedas.
Un estribillo hecho de negativas
El estribillo es una cadena de noes. No recojo lo que tiras, no devuelvo lo que das, no me quedo en tus mentiras. Me gusta que sea así porque durante mucho tiempo nos educan para el sí: sí a disculpar, sí a entender, sí a dar otra oportunidad, sí a ser la persona razonable de la habitación. Una canción que se construye solo con negativas es, en el fondo, una canción sobre límites.
Fíjate en la segunda negativa, la de no devolver lo que te dan. Es una idea que me costó formular. Cuando alguien te trata con desprecio, el impulso natural es devolverlo con intereses. Gritar más alto, humillar mejor, ganar la discusión. La canción propone otra cosa: quedarte con lo que te tiraron sin rebotarlo, porque devolverlo te mantiene enganchado al juego. No es poner la otra mejilla. Es salir de la partida.
La letra también habla de algo que reconocerá quien haya pasado por una relación desigual, sea de pareja, de amistad o de trabajo, porque hay un verso con oficina incluida que lo deja abierto. El otro, cuando pierde el control del relato, se pone a llorar delante de quien no sabe nada. Se disfraza de bueno y te pinta de mala. Ese «mala» en femenino no es una errata. En nuestra comunidad lo hemos hecho siempre: hablar de nosotros en femenino cuando la situación pide un poco de diva ofendida. Es un guiño camp en mitad de una canción seria, y me parecía justo que estuviera ahí.
El barro no se quita con trapos
Hay imágenes de suciedad repartidas por toda la letra. Basura, migajas, barro, manos que no se han lavado. No las puse para ser desagradable. Las puse porque el desprecio, cuando lo recibes de forma continuada, se siente literalmente como algo que te ensucia. Y porque la canción quiere devolver cada mancha a su dueño. El barro del suelo no se quita con trapos, dice la letra, y lo que quiere decir es que hay cosas que no se arreglan con una disculpa dicha de espaldas.
Lo interesante es que la voz de la canción no se ensucia en ningún momento. Barre las migajas, pisa la basura, pero no la recoge. Hay una diferencia enorme entre atravesar el barro y quedarte a vivir en él.
Musicalmente quería algo firme, con paso de marcha más que de balada. Las herramientas de inteligencia artificial con las que produzco me permiten probar muchas versiones de una misma idea, y con esta letra lo tenía claro: nada que sonara lastimero. No es una canción de llorar. Es una canción para salir a la calle con la barbilla un poco más alta de lo habitual.
Mi verso favorito está casi al final: «Tu trono es pequeño, mi voz lo atraviesa». Lo que me gusta es la proporción. No dice que el trono se derrumbe ni que el otro caiga. Dice simplemente que era pequeño, que lo era desde el principio, y que hacía falta una voz para notarlo.
Aquí tienes la letra de «No Te Vuelvo a Mirar Más», y la descarga gratuita está en la sección de descargas. Para escucharla mientras cierras una puerta. Despacio.