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«NOEMÍ ARGÜELLES VA GANANDO EN LAS ENCUESTAS»: un mitin con purpurina

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Portada de «NOEMÍ ARGÜELLES VA GANANDO EN LAS ENCUESTAS», de Mike Sain't Louis

Las encuestas electorales son uno de los géneros literarios más emocionantes de este país. Cada semana una nueva, con su horquilla, su margen de error y su tertuliano explicando por qué esta vez sí. Me parecía injusto que nadie les dedicara una canción bailable. Así que aquí está, con nombre propio en el título y un estribillo que se canta como un grito de campaña.

Una candidata de canción

La protagonista es Noemí Argüelles, y en la canción va ganando. No sabemos de qué partido es, ni qué propone, ni a qué cargo se presenta. La letra no lo dice y no hace falta. Lo único importante es el dato: va ganando. Y esa noticia lo cambia todo para el narrador, que la celebra como quien celebra un gol en el último minuto.

Me gusta tratarla como lo que es dentro de la canción, un icono pop, más cerca de una heroína de telenovela que de un programa electoral. Es la figura de la que sube en los sondeos contra todo pronóstico, el nombre que de repente está en todas las conversaciones. No hay que buscarle biografía. Funciona como funcionan las divas: por presencia y por estribillo.

Los poderosos, escondidos

La letra arranca con una escena casi de cómic. Dos de los hombres más conocidos y ruidosos del panorama internacional aparecen reunidos, abatidos y bien escondidos. No es un análisis político ni pretende serlo. Es caricatura de la de siempre, la del villano de dibujos animados que se refugia en su guarida cuando las cosas no le salen como esperaba.

Lo que me interesa de esa imagen es el contraste. Arriba, la gente con más poder y más altavoz del planeta, escondida. Abajo, una candidata que avanza en las encuestas. Es una fantasía de inversión que la cultura popular ha contado mil veces: el pequeño gana al grande, la vecina gana al magnate. Puede que en la realidad casi nunca ocurra así, pero para eso están las canciones, para ensayar finales que nos gustaría ver.

Un portazo y sin anestesia

Hay un verso que me hace mucha gracia por lo físico: «Me han pegado un ostión en la cara con la puerta». Y otro que lo completa, el de no haberse puesto antes la anestesia. Son frases que en otro contexto serían de drama. Aquí se convierten en motivo de fiesta, porque la razón del golpe es la buena noticia. El narrador está tan sorprendido que la alegría le llega como un portazo.

Esa mezcla de dolor y euforia es muy de mi manera de escribir. Me gusta que los sentimientos no lleguen ordenados. A veces una buena noticia te pilla tan desprevenido que duele, y a veces lo que más te alegra es ver que alguien a quien detestas está pasando un mal rato. La canción lo admite sin disimulo: no puedes negar que les detestas. Y luego el ojo al dato, que me encanta porque suena a radio deportiva de toda la vida, a locutor emocionado con la cifra del día.

La política como verbena

Hacer una canción política en clave camp tiene su riesgo. Hay quien piensa que la política debe tratarse siempre con gesto grave. Yo creo que el humor también es una forma de opinar, y a veces la más eficaz. Reírse del poderoso escondido, exagerar la euforia del votante, convertir una encuesta en un himno de discoteca: todo eso dice cosas sobre cómo vivimos la actualidad. Con ansiedad, con ganas de buenas noticias, con la sensación de que el mundo lo mueven siempre los mismos.

El final de la letra se pone directamente gamberro, con un grito de ánimo a la candidata que no voy a reproducir aquí. Es el tipo de remate que cerraría un mitin imaginario en una verbena, con orquesta y confeti. La música, como todo lo que hago en Gayfolk, está hecha con herramientas de IA, y en este tema quería que sonara a fiesta aunque por debajo hable de poder.

Puedes leer la letra de «NOEMÍ ARGÜELLES VA GANANDO EN LAS ENCUESTAS» de principio a fin y descargar la canción gratis desde la sección de descargas. El voto, como siempre, es secreto.

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